Cuando terminas de escribir un libro…

como-escribir-un-libroMe llevo preguntando desde hace unos días si las sensaciones serán las mismas para todos los escritores. Si ese… ese sentimiento de despedida, lo siente por igual hasta el más consagrado de los escritores, como hasta el chico joven que nadie conoce y que ha dedicado el último año de su vida a una obra que quizá nunca vea la luz. Me refiero a lo que se siente cuando terminas de escribir un libro. Y es que, hoy, puedo decir por fin abiertamente que he terminado de escribir mi segundo libro; La conjuración del tiempo.

Es extraño. No sé si siempre será así de agridulce. No sé si después de llevar veinte, o treinta, o cincuenta, uno más solo significa eso, uno más. Pero, por el momento, lo que sé es que duele. No físicamente, claro. Duele en un sentido ambiguo de la palabra. Lo más representativo que encuentro en mi cabeza para que lo entendáis es lo siguiente: Se parece a despedirse de un buen amigo para siempre. Esa despedida ni siquiera tiene porque ser causa de que tu amigo fallezca. No. Solamente es una despedida, pero a conciencia. Como si los dos supieseis que hasta ahí ha llegado todo, que nunca más os veréis en vuestras vidas.

La conjuración del tiempo (Versión 1.0)
La conjuración del tiempo (Versión 1.0)

Es una metáfora un poco rara, lo sé. Pero es que pasa algo parecido. He dedicado casi (por muy pocos días de margen) un año entero de mi vida a este nuevo libro. Comencé con él hace justo un año, el día 14 de mayo de 2014. Y puse la guinda del pastel, el cierre, el pasado 10 de mayo de 2015. Por supuesto, aquí no acaba mi relación con este “nuevo hijo”. Esto aún tiene para rato. Pues ahora voy a corregirlo muy a fondo, y pasará tiempo hasta que tenga la versión definitiva. Pero lo grueso ya está hecho, y eso me resulta innegable y doloroso.

Lo que duele de terminar un libro es cerrar algo que has creado desde cero. Supongo que es como tener un hijo, educarlo, verlo crecer, sentirte orgulloso de él, tener una amistad pura, y, por último, verlo morir. Lo que pasa es que escribir no dura tanto tiempo como tener un hijo. Todo ese proceso, en este caso, está condensado en lo que tardes en escribir el libro (recordemos, para mi caso, un año). Es un proceso demoledor cuando termina, porque son tantísimas sensaciones que pasan por el trayecto, y, de pronto, una pared, ya no hay más camino por el que andar. Te topas con un muro, y hasta ahí ha llegado todo. Puedes volver hacia atrás, pero hacia delante ya no hay nada. Si ya a veces duele terminar de leer un libro muy bueno, porque es genial para ti, imaginaos ser el dueño y creador de esa historia, y darle el punto y final. Sí… así de destrozado y abandonado me puedo llegar a sentir. Esto, claro, me lleva a pensar si para todos los escritores las sensaciones serán parecidas. Tiendo a pensar que sí. Porque es obvio que crear y sacar algo de tus entrañas, y más tarde, despedirte de eso mismo, tiene que doler.

Pero bueno, al mismo tiempo estoy muy, muy contento. Muchísimo. He pasado las últimas semanas escribiendo como nunca había escrito. Con ritmo, soltura, y fuerza. Me he sentido lleno y realizado, y os juro que jamás me había sentido así de bien practicando una de las cosas que más me gustan en la vida. Este libro ha sido una locura. Me he puesto con él muy en serio desde el principio, y las cosas casi se me salen de madre en más de una ocasión. Poco os he hablado de él. Tiene casi 500 páginas (y porque recorté ideas, que si no…), 65 capítulos, cuatro partes, y alrededor de 50 personajes en total. Y ahora, que está casi terminado, estoy deseando empezar a tener opiniones. Porque si algo cuesta en esto de escribir, es encerrarte durante tanto tiempo con una idea, y solo tú, y tan solo tú, ser el único espectador de eso que estás elaborando. Ahora mismo, nadie ha leído mi libro más que yo. En todo el mundo, en toda la historia de la raza humana, solo yo he conocido esta historia hasta el momento. ¿Os dais cuenta? Podría borrarla, tirarla a la papelera, y solo yo habría descubierto esta historia. Resulta, en parte, especial, ¿no?

La conjuración del tiempo 01Pero ha llegado tiempo de sacarlo afuera. Ha llegado tiempo de lucir lo que durante un año he estado gestando en mañanas, tardes, y noches creativas, pegado a mis cascos, escuchando música. Todas esas ideas, todos esos apuntes, todos esos borrones, esas idas y venidas, esa genial chispa activándose una vez más, esos sentimientos reprimidos, esa carga emocional dejada en las hojas en blanco… ¡Ah! De aquí solo puede salir algo bueno. Lo sé. Tengo buenas vibraciones, y ojalá que sea así. Porque quiero que este sentimiento de vacío, este sabor agridulce de despedida, se convierta en un sentimiento de felicidad cuando me reencuentre, espero, con él de nuevo, ya publicado. Porque ojalá que consiga publicarlo. Ojalá…

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11 thoughts on “Cuando terminas de escribir un libro…

  1. Me ha gustado. Pero discrepo en lo de “ver morir un hijo”, el proceso natural es que sus hijos vean morir a sus padres 🙂 . Espero algún día terminar algo para poder opinar sobre esta angustia/satisfacción.

  2. ¡Hola! Soy consciente de que esta entrada es de hace un año (aproximadamente, claro), pero mira lo que son las casualidades que fue justo el año pasado, por febrero-marzo, que yo también terminé de escribir mi primera novela. Y sé lo que se siente. Ese vacío extraño, la despedida que te gustaría no hacer y, por el contrario, tienes que hacerlo. Como si fuera algo malo, cuando solo es un paso más en la vida de todo escritor.

    Me alegra que consiguieras terminarlo, solo espero que consiguieras publicarlo o que estés en proceso 🙂

    Saludos.

    • Son despedidas totalmente necesarias. Agridulces, especiales, las amas y las odias un poquito al mismo tiempo, jejeje. Gracias por comentar. Es bueno saber que no soy el único que pasa por esos trances.

      Por si te interesa, de momento no he conseguido publicarlo (obvio, si no ya lo hubiese anunciado a los cuatro vientos, hahaha). Sigo en proceso, a la caza de editoriales. Ya he recibido muchas negativas, pero ahí sigo sin cesar. Nos vemos, ¡suerte con tus proyectos!

      • ¡Claro que sí! Gracias por la información. Es una pena que aún no hayas recibido un sí, estoy segura de que merece mucho la pena. Lo malo es que las editoriales siempre van a la caza de lo que les produzca beneficios, pero bueno… ¡Seguro que alguna caerá! 😉

        Mucha suerte con eso, y gracias ^^

  3. Te deseo mucha suerte, desconocido. Te envío de mis mejores vibras.
    Nunca he terminado un proyecto, así que posiblemente no tiene peso mi comentario.
    Algo me hace creer que tendría una impresión un tanto diferente de ser mi caso… cada cabeza es un mundo.

    • ¡Muchas gracias!

      No te confundas, tu comentario es tan válido como el de cualquier escritor que sí haya terminado de escribir algún libro. Los ánimos los acepto de quien sea, que nunca vienen mal, jejeje. De paso, te deseo suerte a ti con tus proyectos. Todo se reduce a ser constante y dedicarle tiempo, ya verás cómo consigues terminar alguno.

      ¡Un saludo!

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