Me empachan los libros largos

libros_gordos_o_brevesTengo un problema. Más que un problema, es una molestia. Y más que una molestia, es una pequeña pereza. Y es que los libros largos me empachan. A ver, voy a explicarme. Llevo queriendo hablar sobre este asunto desde que terminé a principios de marzo El temor de un hombre sabio —segunda parte de la trilogía de Patrick Rothfuss; Crónica del Asesino de Reyes—, el libro más largo que he leído hasta ahora (1.190 páginas). No me quejo de su extensión. Tampoco me quejo del libro, porque me hizo disfrutar como un loco en toda su longitud y no me aburrió nunca. Peeeeero… no sé, hay algo. Algo entre tantas y tantas páginas que termina por agobiarme un pelín. Quizá a vosotros, como lectores, también os pase.

Puede que todo esto venga por el simple hecho de tener un libro tan enorme entre las manos. Lo lees durante tantos días y siempre ves que te queda un montón para acabarlo. Eso no me molesta precisamente si el libro me tiene enganchado. Como digo, no es que me incordie que un libro sea muy largo. Es simplemente una sensación diferente que nace desde muy dentro de forma arbitraria, una sensación que nadie llama, pero que ella solita sale a flote. Estoy hablando de la pereza. Y no, tampoco es que tenga pereza mientras leo dicho libro largo —al menos no si este me está entreteniendo—. Es una pereza previa al comienzo de la lectura. Es una pereza que nace antes, porque piensas cosas como: «Buff… voy a estar con este libro muuucho rato. No lo acabaré en una semana, no. Esto va a llevar su tiempo». De ahí que luego te debatas internamente el hecho de ponerse con ese libro o con uno más ligero que te ocupe menos tiempo. Porque una parte de ti sabe que, si te pones con ese largo, vas a acabar empachado.

Ojo, que los libros largos me gustan. Pero lo repito y lo digo de nuevo sin vergüenza alguna, en mayúscula con negrita y subrayado, me EN-PA-CHAN. Al acabarlos siento como si, literalmente, me hubiese comido todas sus páginas. Veo letras donde no las hay, páginas cuando cierro los ojos, al dormir me abordan pesadillas de libros gigantes que quieren meterse en mi cerebro… —dramatización— Aún así, no todo son inconvenientes. Me encanta invertir dinero en esta clase de libros porque sé que me durarán mucho más tiempo que uno de 200 páginas, por ejemplo. Se siente mucho más bonito pagar 10€ por un libro de bolsillo de más de 1.000 páginas. Se siente casi una ganga por tantas páginas, ¿no? Pero claro, es que mil páginas son muchas páginas. En el tiempo que me leo uno de estos libros, puedo leerme tres más ligeros. Así que bien tiene que merecer la pena la historia que tenga que contarme ese tocho de la estantería.

Los libros de Canción de Hielo y Fuego (con anotaciones de sus muertes y todo, cuidao)
Los libros de Canción de Hielo y Fuego (con anotaciones de sus muertes y todo, cuidao)

Luego también está el tema peso. Tener un libro enorme en las manos pasa factura. Si ya a veces cuesta coger la postura con un libro normalito, imaginaos teniendo a la versión literaria de Falete entre las manos. Que es que parece que ese libro acaba de salir de casa de su abuela después de no haber comido en tres meses. Las muñecas se resienten a la larga. Más cuando las sesiones de lectura de estos libros pueden ser de duración extendida, por su longitud y esas cosas, que te echas más rato leyendo (al menos yo). Y también tenemos el caso de sagas. Que parece que hay una norma no escrita que obliga a que cada libro tiene que ser más largo que su predecesor. Un claro ejemplo es Canción de Hielo y Fuego. Ahí tenemos libracos bien musculados. A la saga aún le faltan dos volúmenes por ser publicados y ya supera en total las 5.500 páginas.

¿Y yo por qué estaba hablando de esto? Pues no sé, porque me apetecía. Porque los libros largos me caen bien, pero siempre me empachan. Al igual que películas que superan las dos horas y media de metraje. Quizá haya un límite para la mente humana, ¿no creéis? ¿Dónde se encontrará ese punto intermedio? Si la memoria no me falla ahora mismo, Berto Romero dijo una vez que todo lo que no puedas contar en hora y media en una película, entonces no vale la pena contarlo. ¿Cuál podría ser la extensión aceptable para el mundo de los libros? ¿500 páginas? La verdad, no lo sé. Lo único que sé es que hace unas semanas tenía curiosidad por leer It de Stephen King, pero me he enterado que tiene 1.504 páginas y ahora está relegado a mi lista de pendientes, pero muy, muy relegado, eh. ¿Podéis sentirlo? ¿Notáis qué es eso? Exacto, otra vez la maldita pereza…

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One thought on “Me empachan los libros largos

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Yo creo que los escritores lo hacen para casar al lector con su libro y que no pueda irse con otro, jajaja. Yo prefiero un libro corto e intenso que uno largo y aburrido. Porque es muy difícil que uno infinito no acabe cansando. De pequeña leyendo Harry Potter no me agobiaba porque no tenía pensado qué leer después, pero ahora sé que hay tantos, y la mayoría tan grandes, que me falta tiempo.

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