Frustraciones videojueguiles (I)

Frustraciones videojueguiles (I)

Hoy quiero empezar una especie de sección en el blog. La llamo sección porque, como habréis deducido por el título de la entrada, es un tema que iré dividiendo en partes, aunque todas tratarán sobre un mismo fin; las frustraciones videojueguiles. Llevo casi toda mi vida jugando a videojuegos y cualquiera que también los haya jugado durante varios años, cualquiera que haya sido un apasionado de este hobby, sabrá que siempre, inevitablemente, suceden frustraciones por el camino. No hablo solo de momentos de rabia en los que te dan ganas de estampar el mando contra la televisión o tirar la consola o el PC por la ventana, hablo también de esas pequeñas espinas que se nos clavan con el tiempo por diferentes motivos; «nunca llegué a jugar ese juego», «jamás me pasé a ese jefe», «se me borró la partida justo antes del final», etcétera…

Y como me gustaría empezar por una de mis mayores frustraciones, es hora de que cuente mi historia con ese juego que, durante largos años, me atrapó misteriosamente. Ese juego que es por muchos considerado el más inquietante de Nintento. Estoy hablando, por supuesto, de The Legend of Zelda: Majora´s Mask (y oye, qué mejor que leer este artículo con un poco de su impecable y maravillosa banda sonora).


Mi tragedia con Majora´s Mask

tragedia.

(del lat. tragoedĭa, y este del gr. τραγῳδία)

1. Tener un fin desgraciado.

Majoras Mask WorldMi historia con Majora´s Mask se remonta, quizá, a tres momentos diferentes de mi vida. Empieza allá por principios de la década del 2000, cuando el juego salió al mercado. Por aquellos años yo poseía una Nintendo 64, propiedad mía y de mi hermano, claro, la cual fue nuestra primera consola de sobremesa, una de las que tantas y tantas horas de diversión nos propició a sus mandos. Yo tendría unos seis o siete años en aquel entonces. No teníamos muchos juegos, solo unos pocos de los grandes; Super Mario 64, Mario Kart 64, The Legend of Zelda: Ocarina of Time… Este último, de hecho, era mi preferido. Era lo más increíble que yo había visto o jugado nunca. No llevaba mucho jugando, cierto, pero incluso a día de hoy considero ese juego como una obra de arte, y uno de los culpables de que todavía siga jugando.

Bien, resulta que entonces salió su secuela; Majora´s Mask —¡Oh! Alabados sean los señores de Nintendo—. Pero, ¿qué pasó? Bueno, seguro que algunos se acuerdan, el juego requería un Expansion Pak para poder jugarse en la consola. Lo que venía siendo un accesorio que se vendía aparte para ampliar la memoria y poder cargar mejores gráficos, más personajes, etc… ¿Cuál era el problema? Como ya he dicho, no teníamos muchos juegos, y mucho menos que necesitasen añadidos extra para jugarse. Nuestros padres pagaban esos vicios, pero muy de vez en cuando. Así que… No, Majora´s nunca fue uno de esos vicios, ni siquiera uno de los alquilados (por culpa del maldito Expansion Pak, entiéndase). Nunca pude jugarlo. Nunca llegamos a comprarlo, y mi deseo de probar esa misteriosa continuación de Ocarina of Time nunca se cumplió…

Pero pasaron los años. Llegaron más consolas, se fueron otras, más juegos… También llegó internet. Sí, quizá fuese en 2006, 2007 o por esas épocas. El caso es que mi admiración por la saga había seguido creciendo. Llegué a tener una Wii solo para poder jugar a Twilight Princess. No habíamos tenido GameCube, así que no pude jugar tampoco a Wind Waker. Pero el que más seguía llamando mi atención era Majora´s Mask. Un buen día (o noche, mucho peor para mí), buscando cosas por internet sobre el juego, descubrí el ya legendario creepypasta de Ben (a muchos os sonará). Es una historia inventada de terror sobre el juego y un cartucho maldito del mismo. Como tantos otros, lo leí, y suerte que no me tuve que cambiar de pantalones al terminarlo, ya que realmente hubo unos días en que lo pasé bastante mal, acojonado por la historia. Supe después que no era real, pero el miedo sí era real. Y mientras, ahí seguía Majora´s, esperando que de alguna forma pudiese jugarlo…

Majoras and Moon

Llegó el año 2011. Año en el que tuve mi primer ordenador portátil. El mismo con el que escribo esto y que todavía hoy me dura. Con un mejor PC en mis manos, uno ya solo mío que no tuviese que compartir, algo se activó en mi cabeza. ¿Y si descargaba esos emuladores de consolas antiguas y jugaba a aquellos juegos que en mi infancia no había podido disfrutar por falta de medios? Y ahí apareció enseguida Majora´s Mask —¡Pues claro!—. Descargué todo lo pertinente y puse a funcionar el juego. Configuré un mando conectado al portátil y me preparé para deleitarme, por fin, después de tantos años, con esa joya que se me había resistido.

Sucedió la magia. El juego me envolvió desde el primer minuto; el terrible destino del mundo de Términa, la luna apunto de precipitarse contra la tierra en tres días, Link y la ocarina para rebobinar el tiempo, Majora´s y su inquietante presencia, el vendedor de máscaras, los pueblerinos… Todo iba bien. Me lo pasaba en grande, casi como si fuese otra vez ese niño de seis años con su Nintendo 64. Era como si hubiese podido, como Link en el juego, rebobinar el tiempo y hacer las cosas bien esta vez. Estuve avanzando sin que el juego me diese problemas hasta llegar a la parte de los Zora. El que haya jugado el juego sabe cómo va esto. Entré en el siempre temido templo del agua (temido porque suelen ser difíciles), y bum, un laberinto intrincado de estancias. Ahí estaba jugando concienzudamente hasta que, en un determinado punto, tienes que equiparte un arco con flechas de fuego (si no recuerdo mal). El caso es que, en el momento exacto en el que me equipo con las flechas e intento apuntar… ¡Zás! Pantallazo.

El juego se trabó. Tuve que cerrarlo. «¿Qué cojones ha pasado?», pienso. «Bueno, lo intento otra vez». Já, ríete tú, inténtalo todas las veces que quieras que de ahí no pasarás. ¡El archivo del juego estaba dañado! Busqué en internet como un loco y a otra gente le sucedía lo mismo en ese punto. «¡Malditos mis demonios, maldita mi suerte!» Y por mucho que yo no quisiese, se desvaneció mi ilusión… Adiós Majora´s Mask… En aquel instante deseché la idea de descargar el juego desde otro archivo. Tuve miedo de que me pasase lo mismo al volver a intentarlo desde cero. Serían muchas horas echadas a perder si sucedía lo mismo, porque el templo del agua está a mitad de juego. No, demasiado laborioso. Acepte lo ocurrido. Sufrí un terrible destino. No pude jugarte, Majora´s, lo intenté, pero fracasé…

Frustración número uno. Y contando…


Mi tragedia con Majora’s Mask
[en vídeo]

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