Retahíla de cosas imbéciles

Hoy voy a hacer honor más que nunca al subtítulo del blog, sí, ya sabéis; «El blog de las pequeñas ideas». Y es que el caso es que tengo algunos cuantos apuntes de cosas estúpidas de la vida que me chirrían cuando las veo y muchas veces tengo la sensación de que soy yo el único del mundo al que le molestan. No sé, llamadme tiquismiquis, pero allá van algunas tontunas que me ponen muy nervioso.

LlamadaColgar el teléfono sin despedirse (en series y pelis)

Vamos a ver, no puede ser que solo sea yo el único al que esto le altera la sangre. Me refiero a cuando estás viendo una serie o una película y suena el teléfono (mi nerviosismo aumenta todavía más si tardan un montón de tiempo en descolgar o en decir algo cuando descuelgan). Lo normal, os lo juro, haced la prueba, es que cuando hay una llamada en una serie o una peli, esta termine sin que los dos personajes se despidan el uno del otro. ¡Y por Dios cómo me altera eso! Sí, me repatea porque en la vida real nunca ocurre tal cosa. De hecho en la vida real, no sé vosotros, pero yo muchas veces hago el típico; «chao, chao». O sea, dos veces. ¡Llego a despedirme hasta DOS veces! No sé, por si el otro no me ha oído bien o lo que sea. La verdad es que creo que soy un poco raruno para eso…

En fin. A lo que iba. Los de las series o pelis me ponen aún más nervioso cuando el diálogo de la llamada es muy intenso. Quiero decir, cuando se mandan un mensaje muy importante entre ellos y lo lógico sería despedirse para que quede bien claro que se ha recibido la información. Por ejemplo, uno dice; «Así que ve allí y mata a ese tipo como está acordado, ¿de acuerdo? Quiero que termines el trabajo esta noche». Vale. Eso dice uno. Y el otro debería decir algo como; «Claro, muy bien. Cuenta con que lo haré. Nos vemos». ¡Pues NO! No dice nada de eso. Va y con dos cojones cuelga el teléfono. Simplemente cuelga sin decir nada más. ¿Pero cómo se supone que el primero va a entender entonces que el otro tipo ha captado el mensaje y hará el trabajo? ¡¿Cómo?! ¡Dios! De verdad… así pasa siempre. Fijaos y ya no podréis soportarlo.

La misma pose, la misma cara, la misma foto…

Con la llegada de las redes sociales, la era digital, las cámaras de fotos, los selfies, etcétera, etcétera, es más corriente que nunca que alguien tenga miles de fotos de sí mismo. Al principio no me molestaba mucho, pero con el tiempo me he ido dando cuenta de un patrón. No sé, os juro que empiezo a tener paranoia con esto, pero no puedo dejar de verlo repetido, una y otra vez… Y cuanto más en perfiles de chicas. ¿Qué demonios os pasa? El tema es el siguiente: Veo fotos de una chica. Empiezo a notar algo raro. Son fotos de diferentes días, semanas, meses o incluso años. Diferentes ropas, sitios, y demás. Pero su cara… Su expresión, su pose… ¿Por qué es siempre idéntica? Vea la foto que vea su cara siempre es la misma. Esa sonrisa, esa postura, nunca cambia. Es de locos.

Parece que se han especializado en poner siempre la misma cara para todas la fotografías. Como si cuando alguien gritase: «¡Eh, foto, foto!», o: «¡Eh chicas, selfieee!» Pum, ahí se activase un mecanismo en su cerebro que al instante moviese todos los músculos determinados para salir siempre igual. Como si ellas supiesen que solo así salen guapas y solo así han de posar para la fotografía. ¡Maldita sea, me pone de los nervios, es macabro! Parecen jodidos robots…

Los de las uñas, cuidado con esa puntería.

A ver, gente que se muerde las uñas… ¿Por qué… por qué tenéis que lanzarlas tan lejos? Como si fuesen una bala mortal impulsada de saliva y asco. ¿Es que existe una academia que yo desconozca en la que os enseñan a lanzarlas para hacer un buen trabajo? Vamos a ver, que yo también soy de los que no puede evitar morderse las uñas. Bueno, más bien la piel de la punta de los dedos. Tendríais que verlos cuando tengo días en los que estoy muy nervioso. Pocas veces pueden verse normales. Raro es que no tenga en algún dedo alguna herida o me eche a sangrar sin querer. Es malo, lo sé, pero me cuesta mucho evitarlo.

Lo que parece que también os cuesta evitar a vosotros es esa obsesión con morderse las uñas y una vez en los labios, tirarla lo más lejos posible. Por favor, un respeto hacia los demás. Ya no solo el sonido que se produce da asquete, sino el hecho de saber que esa uña quizás le caiga a alguien encima. Podéis morderlas y comerlas, o morderlas y guardarlas como colección o yo que sé, pero no las lancéis por ahí, por favor.

Esquina¿No tengo marca páginas? No problemo.

Soy de esas personas maniáticas que les gusta tener sus cosas en perfecto estado. Si compro un videojuego, lo tengo siempre en mi estantería bien cuidado y el CD siempre está dentro de la caja o dentro de la consola. Si compro un libro, ídem. Siempre en la estantería a buen resguardo a no ser que lo esté leyendo. Hace un tiempo no solía llevarme los libros por ahí por miedo a que se dañasen las esquinas y demás, pero he ido superando un poco esta fobia y ahora hasta los llevo en mi mochila. Siempre teniendo el máximo cuidado, claro. El caso es que hay gente a la que todo esto le da igual y por consiguiente van aún más lejos, y como no tienen marca páginas o no quieren tenerlo, son tan valientes como para doblar la esquina de la hoja en la que se han quedado y, ale, tan alegres y campantes la dejan así. ¡Fiesta!

No lo concibo. Lo siento. No puedo con esto. Es como si le estuviese haciendo daño al libro. Encima no queda bonito, luego la hoja queda marcada con la doblez y, no… Ni tampoco me sirve que hagáis esto para marcar una página en la que hay una frase muy buena o un fragmento genial. Lo siento, no. Usad post-its (que sí que quedan bonitos, elegantes y pulcros) o otras cosas, pero no dañéis los libros de ninguna forma. Me duele ver libros así. Y ya que estoy, los que dejáis CD´s de pelis, videojuegos, música, o lo que sea, tirados por cualquier lado sin que os importe que reciban daños, ¿tenéis algún tipo de trauma infantil u os pagan por ello o cómo va esto? Lo digo porque me gustaría entenderlo y que así no me entrasen ataques de ira homicida cada vez que lo veo.

Seguro que no pasa nada si dejo esto abierto.

Dejar una botella abierta ya es bastante delito. Puede suceder cualquier cosa y sin querer golpear la botella y que se disperse todo el líquido por ahí porque al lumbreras de turno no se le ocurrió cerrarla cuando se sirvió su vaso. Pero más delito tiene aún si en concreto la bebida de la botella es con gas. Esto es algo que no consigo soportar desde que tengo uso de razón. Las bebidas con gas, cuanto más tiempo estén abiertas, más gas pierden (por si alguien aún no lo sabía). Y por lo tanto, peor van a saber después, cuando pierdan todo el gas. Una Coca Cola sin gas es un asco (no tanto una Fanta, por ejemplo, pero aún así también pierde su gracia sin gas). Entonces, si sabéis que dejar la botella abierta va a hacer que se pierda todo el gas, ¿para qué la dejáis? ¡¿Para qué?!

Qué rabia, en serio. Para mí es algo automático. Abres la botella, te sirves, y la cierras enseguida. No hay que ser un genio. Y bueno, lo mismo pasa con las bolsas de patatas o cajas de galletas y demás. Esos alimentos que, cuánto más tiempo estén expuestos al aire, peor van a saber después. Pero no, a alguna gente parece que le da igual todo eso. Como dice aquella frase de El caballero oscurohay hombres que solo quieren ver arder el mundo. De verdad que hay días que lo creo con firmeza. Y os maldigo a todos por ello.

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2 thoughts on “Retahíla de cosas imbéciles

  1. ¡Hola, colega! He venido a tocarte un poco las narices. Por ejemplo, con lo de doblar las hojas. A mí me gusta doblarlas, inclusive si tengo marcapáginas, si el libro es mío. Además, también subrayo a boli. Si la página está marcada por arriba, es que es por donde me he quedado, pero si está marcada por abajo, entonces hay una maravillosa anotación (de nuevo a boli) de algo.

    😀

    Sobre cosas que me enfurecen, hay miles. Ya que has empezado por las series, te cuento una relacionada. ¿Te has dado cuenta de que los personajes no apuntan ni una puta vez un nombre o un teléfono? En plan “el asesino habló con un tal Mengano Gómez”. Y ya. Todo el mundo se acuerda del nombre para siempre, ¿no? ¡No, joder, apúntatelo que se te va a olvidar! Si las pelis fuesen realistas, al final morían todos justo antes de que el protagonista diga mirando a la pantalla “Mierda, he olvidado la contraseña”.

    • ¡Muy buenas, Marcos! Qué bien verte por aquí. Pasaré de puntillas por lo que me dices de que anotas cosas en tus libros y demás, porque desde hace un tiempo estoy intentando asimilar eso sin que me dé un ataque al corazón. Quiero decir, la gente que anota, subraya, o demás en libros, sé que lo hacen porque así enriquecen más aún el proceso de lectura. Pero entiendo que eso es algo ultra personal y, una vez se hace, ese libro te pertenece en absoluto. Porque si luego alguien va a leerlo, imagino que molestará que esté todo anotado.

      En cuanto a ese otro detalle de series y pelis. ¡Dios! Totalmente cierto. Es más, me has hecho recordar que sucede lo mismo cuando le dan una dirección a alguien o un número de algo. Y lo dicen solo una vez y el otro tipo lo pilla al instante y listo, no tiene ni que anotarlo ni le cuesta recordarlo. Hay que ver que tipos más listos los de la tele. Ya molaría tener esa cualidad en la vida real. Yo como no lo anote a los 2 minutos ya me he olvidado, jajaja. En fin, gracias por comentar. Nos vemos 😉

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