La épica de un Torneo Medieval | #HaiFeiraFranca 2016

la-epica-de-un-torneo-medieval-hairfeirafranca-2016

Como no podía ser de otra forma, este año he vuelto a repetir la emocionante experiencia de visitar la Feria Franca (o Feira Franca para nosotros) de Pontevedra. Espectáculos, exhibiciones, torneos, animales, comidas, disfraces de época, todo más y mejor para una fiesta que, de tantas actividades que propone y gente que acoge, ya se está pensando en ampliar de duración (y hasta consigue ser trending topic con #HaiFeiraFranca).

Pero, ¿y qué tal este año mi experiencia comparada con la euforia del año pasado? Bien, pues preparaos que aquí llega mi crónica (bastante movidita) cargada de momentos geniales. Demos un repaso…


Son las siete de la tarde de un sábado caluroso (3 de septiembre) y en una hora exacta dará comienzo el evento más importante de cuantos se llevan a cabo en la jornada de la Feira Franca; el Torneo Medieval. La plaza de toros volverá a recibir con los brazos abiertos al equipo de Especialistas Hípica Celta. Mis dos acompañantes y yo sabemos lo que nos espera, una avalancha de gente por doquier. No estoy dispuesto a llegar por los pelos como el año anterior, así que ir a hacer cola con una hora de antelación me parece más que suficiente para poder coger buenos asientos al momento de ver el espectáculo.

Así que ahí vamos los tres, después de haber estado viendo puestos, personas disfrazadas, algunas peleando en esgrima antigua, otras tirando con arco, otras tocando música o preparando comida, y hasta una exhibición de cetrería de lo más increíble… Nos ponemos a caminar deprisa acercándonos a la plaza de toros. Entonces, aparece la masa de gente. Cabezas por todos lados. Algunas bajando, otras subiendo. Montones de personas saliendo de la primera sesión del torneo y montones de personas dirigiéndose a la segunda sesión. «Mierda, hay muchísimos», pienso. Hay que apurar el paso. Más rápido. Cruzamos la calle pasando por la carretera, los coches nos dan igual. El objetivo es claro: llegar cuanto antes a la cola de la entrada. Pero es que hay un follón tremendo de gente. Andar cuesta. Esquivamos cuerpos y seguimos adelante. Veo la entrada por fin y una cola ingente que se extiende más allá de donde me permite la vista alcanzar. «Tienes que estar de broma…» No pasa nada, tranquilidad. Hay que pillar sitio en la cola. «¡¿Pero hasta dónde coño llega?!».

No entiendo nada. Empezamos a dar vueltas. Más gente sigue llegando. Seguimos el surco de la cola y preguntamos hasta dos veces para saber hasta dónde llega. Parece que más, mucho más hacia atrás hay que andar. Pues a eso que vamos. «Dios, pero si rodea media plaza de toros…» En efecto, la cola da casi media vuelta por el exterior de la plaza. Vemos el final por fin. «¡Aleluya!» Cogemos sitio y respiramos. Los nervios nos machacan. Decepciones, pensamientos malos, pero esperanza también. La cola empieza a moverse poco después, lenta, casi sin pausas. Y avanza, avanza, avanza…

Y después de varios minutos vemos la puerta y llegamos a ella. Pasamos por el oscuro túnel interior ya locos de ansias, buscamos el pasillo que sale a las gradas, el brillo solar que indica la salida al palco. Casi estamos. El interior de la plaza nos recibe entre sudores, nervios, y personas cogiendo asiento. Me tranquilizo al momento, todavía hay muchos sitios. Vamos a coger buenas vistas. La grada del color negro es la importante. Hay que andar un poco. Pero allí estamos finalmente, con asientos libres, con media hora por delante para mordernos las uñas hasta que empiece el momento más épico del día. Esta vez sí. Buen sitio, en la grada que queremos, y todo en su lugar…

«Te he estado esperando todo un año, ¡vamos allá!».

fotografias-de-diego-torrado
Fotografías de © Diego Torrado.

· La Feira Franca de cerca ·

Es curioso cómo he disfrutado de esta decimoséptima edición de la Feira Franca de mi ciudad (sobre todo si la comparo con la edición del año pasado). Por un lado, este año ya iba más atento y preparado. Dispuesto a ver más actividades y a estar más horas por los recintos. El año pasado me pilló un poco de imprevisto todo y me perdí más cosas. Sin embargo, el año pasado era todo novedad para mí, así que en esta ocasión el efecto sorpresa se ha visto reducido. No obstante, eso no quita que sí me haya llevado gratas alegrías que no esperaba. Una de las primeras ocurrió el viernes, el día anterior a la apertura del mercado. Los papeles de la organización indicaban que esa tarde habría “pasarrúas”, lo que quiere decir que por las calles del centro histórico cruzarían a caballo gente vestida de época anunciando el inicio de la feria.

Tal y como se anunciaba, en efecto, pudimos ver a unos caballos atravesar las calles y a sus jinetes anunciar, pergamino en mano, la llegada de la fiesta a la ciudad. Música, capas, y muy buen ambiente. La sorpresa llegó cuando oímos más tarde nueva música, y vimos más y más caballos aparecer, y entre ese grupo llegaban los caballeros del torneo (la gente de Hípica Celta), con sus armaduras y colores. La emoción vibró en mi interior al verlos. Al parecer, como parte del espectáculo, su plan consistía en recorrer algunas calles y plazas emblemáticas para anunciar a la gente del pueblo el gran evento que tendría lugar el día próximo. Para nuestra sorpresa, llegaron a hacer cuatro paradas (que nosotros viésemos, porque sí, los seguimos todo el rato como buenos acosadores/fans), y en todas presentaban a los valientes caballeros y, además, siempre desmontaban un par de ellos de sus corceles para entrar en combate y adelantar un pellizco de lo que se podría ver el sábado. Admirar tan de cerca sus combates, a pie de calle, es algo grandioso.

la-misteriosa-mujer-de-negro
La misteriosa mujer de negro durante el torneo.

Pero el día fuerte era el sábado, claro. Para dicha ocasión había estado viendo varias semanas antes algún disfraz de época que vestir, pero finalmente (idiota yo), no compré ninguno que me gustase. Espero el año que viene poder remediar este asunto como se merece… En fin. ¡El sábado fue un día genial! Aunque muy caluroso. Paseamos por el centro y como ya dije antes, vimos los puestos, nos empapamos del ambiente, de los olores, de los sonidos… Habíamos preparado en nuestra ruta varias actividades para ver, pero se nos descolocaron un poco los planes por culpa de cetrería, que empezó más tarde de lo planificado debido al alto calor que para las aves no era bueno. Así que nos perdimos contemplar tiro con arco. Y también nos perdimos ver danza, pues empezó una hora antes de lo señalado (sigo sin entender porqué).

La feria hace un esfuerzo por distribuir las actividades a distintas horas y repetir los espectáculos por la mañana y por la tarde, pero está claro que con tantas cosas y tan poco tiempo, algo te acabas perdiendo sí o sí… Por no mencionar que la gente que trabaja ese día se puede llegar a perder todo (de ahí que se esté pensando en ampliar el horario de la feria, imagino. En mi opinión, coger el domingo también no estaría nada mal).

· El gran torneo ·

Por suerte, el tan ansiado torneo medieval no defraudó y llegó con puntualidad máxima. Tengo que extenderme hablando de este evento porque es sin lugar a dudas lo mejor de la feria y es como un sueño poder ver algo así en vivo y en directo. Como decía, el espectáculo corrió a cargo de los Especialistas Hípica Celta, un grupo increíble de personas que animaron la tarde del sábado con dos sesiones de la función, lo que hace que más gente pueda disfrutar de su arte (si por algún casual alguno de ellos está leyendo este artículo, mi más sincero agradecimiento por regalarnos tal acto. ¡Sois geniales!).

El torneo medieval consiste básicamente en dos partes diferenciadas. La primera es la presentación de los cinco caballeros de distintos colores (rojo, verde, azul, blanco y negro) y las pruebas de habilidad a caballo que hacen para demostrar quién se merece más gloria del público. La segunda parte, y por supuesto mi favorita, consiste en combates a muerte con espadas hasta que solo quede un digno vencedor (dato: nadie muere de verdad, tranquilos…)

Como el espectáculo lo ofrecían las mismas personas de la edición anterior, yo ya iba con la idea de ver algo semejante. Lo que no quita que sea menos maravilloso. Por tanto, es por eso que cuando llegamos fuimos directos a la grada de color negro, que es la del caballero sir Thomas (venido de las tierras de Britania), porque el año pasado él fue quien más nos entusiasmó durante el evento y esta vez queríamos estar en su bando para apoyarlo (recordemos que el año pasado por llegar con prisas nos tocó sentarnos en la poco favorecida grada de color azul). El momento de las presentaciones fue sublime. La música retumbando a todo volumen, los asistentes en sus sitios llenos de emoción, olas por toda la plaza y griteríos. Nuestro caballero fue el último en entrar, y, no es por alardear de grada, pero yo creo que la gente de sir Thomas fue la que más ruido hizo durante todo el evento. Era brutal. Personalmente yo acabé exhausto y con la garganta algo tocada.

torneo-medieval-en-instantaneas
El torneo medieval en instantáneas.

El torneo se desenvolvió con una euforia contagiosa. Son cosas imposibles de transmitir con simples palabras, hay que estar allí y vivirlo para entender de qué hablo. En particular me encanta que el evento tenga pequeñas pinceladas de historia y humor. Se deja entrever que el caballero negro es un despiadado y feroz hombre que solo quiere sangre y victoria para su pueblo. Usa a su escudero como taburete para comer fruta, se pelea con los demás caballeros a puñetazos y forcejeos, hace trampas en las pruebas para ganar, y se pasea por las gradas enemigas a fanfarronear. Rojo se intuye como un hombre habilidoso, ganador de dos pruebas si mal no recuerdo. Verde como un caballero veterano que sabe lo que se hace por la plaza. Blanco es honorable, justo y certero. Y azul… en fin, azul nunca cambiará. Es patoso y tontorrón, y se juega la vida acercándose a la grada de negro solo para buscar a su amante entre el público.

Es genial ver cómo todas estas pequeñeces van sucediendo durante el torneo, todos estos detalles y muchos más que habrá y que me pierdo por distracciones o falta de visibilidad. A pesar de ser un espectáculo similar, me alegró observar que en el curso de un año habían cambiado situaciones, añadido otras (como la chica de negro que escupía fuego por la boca), y creado nuevos giros inesperados. Si tuviese que poner una pega, sería el sonido, ya que es difícil oír bien a los presentadores a través de sus micrófonos y entre el jolgorio general se pierden muchas cosas por el camino. Aunque también os digo… enfrascado entre los voceríos de la grada, poco me importaba oír algo o no. Lo único que quieres es aplaudir y ponerte en pie de un salto cuando pasa algo increíble.

Los ansiados combates se sucedieron con maestría. Azul, cómo no, fue el primero en caer por sus fechorías. Negro no le dio oportunidad ninguna, ni a él ni a su valiente escudero que clamaba venganza. Después, en unos momentos de confusión, negro acabó siendo apresado por los guardias y se lo llevaron en una jaula. Salieron verde y blanco a jugarse la vida, y al final blanco sucumbió ante su contrincante. El combate final entre rojo y verde estuvo muy reñido, tanto que solo alguien pudo ponerle remedio… y ese alguien fue nuestro querido Thomas, que consiguió librarse de su prisión y entró a galope con una lanza en las manos. Todo el mundo en pie. Empezó un combate espectacular en el que rojo y verde unieron fuerzas contra negro, y este consiguió acabar con rojo. Así se dio paso al momento final en el aro de fuego; verde contra negro. Los aceros chispearon, cantaron, brillaron. Y verde… verde cayó. Yo no podía creerlo, ¡sir Thomas había ganado el torneo! Pero al final, el mal nunca puede ganar… El rey salió a escena, no podía dejar que ganase alguien tan vil como Thomas, así que él mismo combatió, cogió una espada y después de arrinconarlo con ayuda de sus guardias, le dio matarile al caballero de negro.

batalla-epica
Una batalla épica.

Así llegó a su término el torneo, tras casi una hora y media de brillante ejecución y maestría. Los caballeros salieron a saludar al final, a recibir sus merecidos aplausos, y yo no cabía más en mí. Había gritado por encima de mis posibilidades, pero me lo había pasado como un enano, disfrutando al máximo de cada glorioso segundo. Incluso, como recuerdo final de aquel tremendo día, sir Thomas se dejó caer por nuestra grada para saludar y sacarse fotos con sus seguidores, y pude capturar el momento con la cámara de mi móvil. Aunque con cámara o sin ella, sin duda, ese momento y todos los demás estarán para siempre conmigo, en mi recuerdo.

Y sonreiré feliz cada vez que acuda a ellos.

Anuncios

3 thoughts on “La épica de un Torneo Medieval | #HaiFeiraFranca 2016

  1. ¡Espléndido! ¡Como el año pasado! ¡No te has olvidado de contar nada! Para mí fue una sorpresa maravillosa encontrarme el día anterior a los caballeros combatiendo en la calle tan cerca de nosotros. Y la cetrería de la Feira Franca me encantó. Pero lo que más me gustó siempre del torneo (porque animar todo el rato estuvo genial pero cansa un poco), es la historia que se puede intuir con los personajes de los caballeros. Todos están genial en conjunto gracias a sus distintas personalidades, y es gracias a eso también que te vuelcas tanto con ellos que hasta sientes miedo de que mueran. Sus coreografías de combate y muerte son lo mejor. Enhorabuena a todo el equipo y a sir Thomas por regalarnos esa foto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s