Mis 10 lecturas favoritas del 2017

Las viejas costumbres nunca mueren, ¿eh?

Bienvenidos un año más a mi ya mítica lista de las 1o lecturas que más me han gustado en estos últimos 365 días. Este 2017 ha sido más relajado que otros años, no tenía muchas ganas de empacharme con montones de libros, así que decidí desde el principio leer tan solo un puñado de lo que me apeteciese, sin obligaciones ni prisas. Al final (y casi quedándome corto, en realidad), me he animado a escribir esta entrada, seleccionando un poco de todo. Y dejando fuera, por supuesto, uno de los peores libros que he leído en mi vida, sino el peor (y que reseñé en La piedra de Sísifo para advertir al mundo entero de que se alejen de él…)

Como siempre, aviso de que las lecturas del top no son específicamente libros publicados durante el año 2017, si no que son libros que yo he tenido el gusto de leer en el transcurso de este año. Por si os los perdistéis, podéis echarle un ojo a los tops de 2014, 2015, y 2016. Espero que disfrutéis de las recomendaciones, y sin más preámbulos…

¡Aquí va mi top 10 lecturas favoritas de 2017!


– [Mis 10 lecturas favoritas del 2017] –


10. Maldito karma — David Safier

Comencé el año leyendo Maldito karma, de David Safier, y finalmente se ha colado en el top (también debido a que no hay mucha más competencia). Esta es una novela ligera, la primera del autor, y la cual se convirtió en un éxito rotundo en su país de origen, Alemania, continuando su periplo luego por otros lugares del mundo con igual fortuna. La historia que presenta es original, y uno no puede evitar sentir cierta curiosidad cuando descubre que la premisa es la de una presentadora de televisión que fallece repentinamente al caerle encima un váter de la estación espacial rusa, y reencarnarse posteriormente en una simple hormiga.

A partir de ahí, la trama avanza con una Kim, la protagonista, que descubre que ha ido acumulando mal karma durante toda su vida humana, y que ahora, si quiere alcanzar “la redención”, deberá hacer lo contrario: acumular buen karma. Y al hacerlo, como quizá ya estéis pensando, se reencarnará cada vez en animales menos insignificantes que una hormiga.

Como digo, es un libro de fácil lectura, para nada complicado. Safier pretende simplemente hacernos pasar un buen rato, con algunos chistes y situaciones cómicas, al mismo tiempo que intenta contarnos un drama familiar y personal, con ligeros toques de auto-ayuda (por llamarlo de alguna forma). Tampoco es que sea gran cosa, y no llega a ser brillante del todo (la premisa del karma quizá es lo más interesante, aunque pierde un poco de fuelle por el camino), pero cumple su función sobradamente si lo que buscas es entretenerte sin muchos miramientos.


9. A ciegas — Josh Malerman

Descubrí esta novela de casualidad mientras curioseaba por La casa del libro, y rápidamente tanto su portada como su sinopsis me llamó la atención (supongo que es un buen ejemplo de portada y sinopsis atractivas). Ha terminado entrando en el top, aunque he de añadir que el libro en su totalidad no ha estado a la altura de las expectativas que me generó su sinopsis.

A ciegas, de Josh Malerman, es una novela de terror psicológico (podríamos llamarlo así), y supervivencia post-apocalíptica, que transcurre en un mundo en el que la gente comienza a volverse loca y a matarse unos a otros. Aparentemente, hay algo fuera, en el exterior, que si ves te enloquece por completo. Debido a este miedo absoluto, la gente se recluye en sus hogares y tapa las ventanas. Y si por necesidad deben salir al exterior, lo hacen vendándose los ojos y caminando como ciegos.

La premisa a mí me sugería una historia entretenida y misteriosa. Es así, en parte, aunque creo que no llega a explotar del todo su potencial, especialmente por la prosa y el punto de vista que el autor usa, el cual creo que no le hacen mucho favor. A veces la narración se siente floja y torpe. Otras veces, en cambio, tengo que admitir que el libro alcanza algunas escenas realmente buenas y emocionantes. Por eso encuentro que es una novela un tanto irregular, que por momentos te atrapa en su atmósfera, y que por otros es más soporífera. Tampoco es que sus personajes acabasen de ganarme, ni su planteamiento dividido en dos, con una trama que avanza, y otra que funciona a modo de gran flashback para conocer el pasado de la protagonista. Por otro lado, a veces se pasa intentando resultar bestia y termina, para mí, rozando el absurdo y la incoherencia. No obstante, no está exenta de cierto valor, y puede ser entretenida si consigue engancharte. Podría haber sido mucho más, pero se queda en un correcto “no está mal”.


8. De repente llaman a la puerta — Etgar Keret

Otro título de esos que por casualidad acabé encontrándome en una lista de buenos libros cortos. Desconocía tanto esta obra, como a su autor, Etgar Keret, quien al parecer es un best-seller en Israel. Ha sido traducido a más de diez idiomas, y además es un guionista de televisión y director de cine, considerado uno de los mayores exponentes de narrativa moderna en hebreo. Me llamó la atención su figura y este libro, De repente llaman a la puerta, una recopilación de cuentos cortos (según se dice, uno de los mejores que ha publicado).

Al leerlo, enseguida pude identificar un estilo muy personal, cargado de algunas de las que creo son las señas de identidad de Keret; un humor negro y ácido, y un surrealismo mezclado con situaciones cotidianas. En este libro se encuentran un montón de pequeños relatos que pueden leerse cada uno en apenas unos pocos minutos, y que cuentan historias de los más variopintas. Los hay realmente geniales y divertidos, y los hay algo más flojos o extraños, pero no se puede negar que la mayoría rebosan originalidad, y que el autor tiene una imaginación poderosa. El estilo de Keret es sencillo y rápido. Eso ayuda a tragarte un relato tras otro casi sin darte cuenta. Y al haber tantos y tan variados, y ser cortos, es difícil aburrirse. Puede ser una lectura perfecta para combinar con otras, o una simplemente sencilla con la que entretenerse en ratos muertos.


7. Ritos iguales — Terry Pratchett

Mi aventura por Mundodisco continua, sin prisa pero sin pausa. Este año leí el tercero de la saga, Ritos iguales, y el primero en concreto del arco argumental de las brujas. Por supuesto, obra del genial y carismático sir Terry Pratchett. Imagino que ya le conocéis. No voy a preocuparme en describiros, una vez más, de qué trata su fantástico mundo lleno de humor y aventuras sin igual. Voy al grano: ¿Qué me pareció, por lo tanto, Ritos iguales?

Bueno, está en el puesto siete del top, eso ya indica que mal no ha ido su lectura. Siempre es bonito y agradable dar una vuelta por Mundodisco y conocer historias nuevas. En este caso, la historia de Esk, una niña destinada a ser mago por haber sido la octava hija de un octavo hijo. Lo que nadie se espera, sin embargo, es que Esk no sea un varón, puesto que nunca hasta ahora ha existido un mago que sea mujer. Las mujeres son brujas, y eso lo sabe muy bien Yaya Ceravieja, que se encargará de entrenar a Esk y enseñarle el camino que las brujas deben seguir.

Pratchett crea con este libro una metáfora muy interesante sobre la igualdad de derechos, enfrentando los mundos de los magos y de las brujas, con una historia como suele ser habitual en él, cargada de humor desenfadado, vueltas de tuerca a tópicos del género, y grandes momentos de acción y aventura. Quizá, en esta, puede que fuera por los personajes o por la trama en sí, no terminé de disfrutarla tanto como las dos anteriores que ya había leído sobre Rincewind. Pero, aún con todo, Ritos iguales no es para nada una mala novela. Se nota algo más lenta, más meditada, y con menos momentos de brillantez para mi gusto, pero es disfrutable en todos los sentidos, sobre todo, si te chifla la magia y la brujería.


6. Un mundo feliz — Aldous Huxley

Tengo una historia un tanto curiosa con este clásico de la literatura. Aldous Huxley publicó en 1932 Un mundo feliz, una de las obras sobre distopías cumbre. Yo, hace unos cuántos años, quise leerlo, pero me quedé a medio camino. Este año me volví a reencontrar con él y decidí que esta vez sí, lo terminaría. Y finalmente así ha sido.

En sus páginas se relata la historia de un mundo futuro utópico, en el que todos viven felices. El desarrollo de las tecnologías permite crear humanos a placer, procreados in vitro como si fuesen parte de una cadena de montaje. Y todos residen rodeados de comodidad y seguridad, repartidos en distintas clases y puestos sociales. La ironía en todo esto es, no obstante, que una falsa felicidad se ha alcanzado tras sacrificar por el camino valores humanos esenciales tales como la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la filosofía…

Huxley presenta un planteamiento diametralmente opuesto al de George Orwell en 1984, aquí, en Un mundo feliz, las apariencias engañan y quizá no todo es tan bonito como parece o como los personajes del libro quieren creerse. Entiendo y no dudo del valor de esta obra, Huxley escribió algo adelantado a su tiempo. No puedo negar que por momentos era fascinante leerla, pero a lo largo de su lectura me topé también con partes confusas (como ya me había ocurrido con 1984, o Fahrenheit 451, de Bradbury). Es desde luego un libro sesudo e inteligente, que requiere de toda la atención del lector y una mirada astuta por su parte para ser plenamente gozado. Al final, puedo decir que no me arrepiento de haberle dado una segunda oportunidad, porque la merece.


5. Las intermitencias de la muerte — José Saramago

Las intermitencias de la muerte, de José Saramago, es el segundo libro que leo del autor portugués, tras haber empezado con su obra el año pasado leyendo Ensayo sobre la ceguera (precisamente, el libro que más me gustó en 2016). Tenía muchas ganas de volver a encontrarme con la prosa de Saramago, porque me había encandilado muy fuerte y estaba entusiasmado con sus ideas. Las intermitencias de la muerte no me ha decepcionado en absoluto, y se trata de otra gran novela con mucho interés y poder.

En un país anónimo, de pronto, la muerte deja de hacer su trabajo. Las personas dejan de morir, pero eso no significa que detengan su envejecimiento. De la noche a la mañana, la vida dentro de este país da un vuelco por completo. ¿Qué ocurre si nadie muere? Saramago maneja esta idea tan potente con suma maestría, mostrando todo tipo de situaciones y llevando la premisa con una solvencia increíble. Se nota su pulso firme a cada instante, y uno no puede sino asombrarse al leer una historia ficticia que está escrita con un realismo apabullante. Como ya me había ocurrido con Ensayo sobre la ceguera, el ritmo que imprime Saramago a su texto hace que no pueda dejar de leer y me meta de lleno en lo que propone. Te crees cada palabra, y eso es un gustazo. Por si fuera poco, repite algunas de sus señas de identidad al escribir diálogos sin guiones, apenas dando pequeñas pinceladas de información sobre sus personajes, dejando que la lectura fluya de una forma singular y especial. Además, la historia da un giro necesario justo en el momento adecuado y te mantiene expectante hasta el final. Es un libro que respira sabiduría; apasionante, intrigante, entretenido y de valor único.


4. Tokio Blues — Haruki Murakami

Este 2017 me he acercado por primera vez a la obra del famoso autor japonés Haruki Murakami. En concreto, decidí empezar por Tokio Blues (Norwegian Wood), una de sus novelas más exitosas, y una de las más distintas dentro de su carrera. Por sorpresa, cogí este libro sin esperar mucho, y lo que me encontré fue una novela con la que conecté enseguida y que me atrapó en sus más de trescientas páginas. Con personajes curiosos, diálogos divertidos y con cierta filosofía, referencias literarias y musicales, alguna que otra escena subida de tono y una ambientación muy lograda.

De hecho, quedé tan contento con la lectura que le dediqué una reseña en La piedra de Sísifo, que os invito a leer pues en ella podréis ver más en profundidad qué me pareció. Os dejo varios extractos a modo de resumen, para que os hagáis una idea:

Tokio Blues cuenta la historia de Toru Watanabe, un hombre que durante el aterrizaje de un vuelo escucha la canción Norwegian Wood, de The Beatles, e inmediatamente eso evoca en su memoria cientos de recuerdos de su juventud en Tokio durante los años sesenta, cuando comenzó sus estudios universitarios”.

“[…] es una buena y muy entretenida novela si te agradan ese tipo de historias en las que se desarrollan relaciones entre jóvenes. Por momentos parece que no va hacia ninguna parte, y en cierta manera así es, pero creo que la intención del autor era esa, impregnar a su historia de cotidianidad, y acercarla lo máximo posible a las complejas y sencillas cuestiones que rodean la vida y el día a día.”


3. Danza de Dragones — George R. R. Martin

Llegamos al podio, y alcanzando el bronce tenemos Danza de Dragones, de George R. R. Martin, quinto libro de su aclamada Canción de Hielo y Fuego y último publicado hasta la fecha (hasta que decida deleitarnos a todos con el siguiente volumen de la saga, que no da llegado). Con este libro me sumo por fin a la enorme cantidad de fans que se muerden las uñas mientras esperan sentados. Danza de Dragones cuenta las historias que se habían quedado fuera de Festín de Cuervos, el anterior volumen, y al mismo tiempo retoma muchas otras en el último tercio de la novela.

El resultado es, finalmente, un tocho de mil páginas que me zampé con altibajos. A veces entra que da gusto, y otras veces se hace más pesado. George ha llegado a pintar sobre el papel tantas tramas y personajes que es normal que algunos sean especialmente interesantes, y otros más anodinos, sin obviar algunos que cogen fuerzas (Hediondo, por ejemplo, es de lo mejorcito) y otros que dejan de brillar en parte (como Tyrion durante casi todo su arco, o Jon hasta prácticamente sus capítulos finales). Sin embargo, esta sigue siendo una obra inmensa repleta de instantes asombrosos y geniales, y algunos momentos épicos que fácilmente pueden estar entre lo mejor de la saga. Para mí es un mejor libro que Festín de Cuervos, aunque los tres primeros todavía le hacen sombra, seguramente debido a esa complicada decisión de dividir historias y dejar algunas fuera. Por suerte, muchas tramas han ido dirigiéndose hacia puntos muy muy sabrosos, y todo parece indicar que el próximo de la saga será de esos que nos dejan con la boca abierta. No se puede negar que, con más o con menos soltura, lo que está haciendo George es algo impresionante del más alto nivel. Pocos pueden presumir de haber creado una saga tan buena.


2. La sangre de los elfos — Andrzej Sapkowski

Andrzej Sapkowski es uno de esos que, como George R. R. Martin, puede presumir de haber creado una saga excepcional. La saga del brujo Geralt de Rivia, ni más ni menos. En esta ocasión he dado el salto al tercer libro, La sangre de los elfos, el que deja de lado los relatos cortos del brujo y se centra por fin en la historia de verdad, pasando a ser una gran narración que continuará en cuatro volúmenes más.

Con esta entrega, Sapkowski se pone más serio y se centra en una trama que tendrá por protagonistas a Geralt y la pequeña Ciri, que ya se había visto en los relatos. Nada más empezar a leer el libro notas el cambio, y es que en este podemos conocer algún que otro punto de vista, como el de Jaskier, Yennefer, o la propia Ciri. Y esto es uno de los aspectos que más me agradaron en La sangre de los elfos. Como siempre, por otra parte, no es un libro especialmente largo con lo que su lectura es ágil. La historia sigue un curso específico y se nos da a conocer más en profundidad a los protagonistas, añadiendo algún que otro viejo conocido, y alguna nueva incorporación. Por mi parte, no eché en falta esa característica de los relatos, en los que Geralt vivía una aventura distinta cada vez. Aquí todo sirve a un mismo fin, y la narración se siente más poderosa e imponente, sin dejar de lado ese espíritu de aventura y fantasía medieval llena de magia, bestias y criaturas extrañas.

Todo lo que hace grande a la saga hace acto de presencia aquí, y no puedo dejar de alabar los geniales diálogos que cada personaje luce en las conversaciones, o algunas escenas de acción, que aunque no muchas, se sienten muy satisfactorias. Hay pizcas de humor que me encantan, intriga, tensiones, y progreso en los arcos argumentales, cosa que hasta ahora no se había visto tanto. Es un libro encantador y muy notable, y que deja con muchísimas ganas de continuar una saga que, por lo menos para mí, va en ascenso hasta ahora.


1. El Señor de los Anillos — J. R. R. Tolkien

¡El ganador del top este año, todo un clásico: El Señor de los Anillos! (y este tiene truco, ojo).

Más concretamente debería decir El retorno del rey, que ha sido el que he leído este diciembre. Pero veréis, os cuento… Hace tres años empecé a leer la trilogía mítica de Tolkien. Decidí que leería cada entrega cada mes de diciembre. Así que en 2015 leí La comunidad del anillo, y en 2016 Las dos torres. Este año he terminado pues la saga, pero me es imposible poner uno por encima de otro, y Tolkien siempre los consideró como una única y gran obra. Por ello, he decidido darle el primer puesto a la trilogía en general, porque bien merecido se lo tiene.

No creo que tenga que explicar la épica epopeya que se vive entre sus páginas, la colosal aventura de una comunidad de valientes que recorre el mundo en pos de destruir el anillo único y acabar con las fuerzas del mal para siempre. La historia de Frodo y los suyos es una muy especial para mí, porque crecí rodeado de las películas que adaptó Peter Jackson, y desde entonces soy un enamorado de la fantasía medieval y de la maravillosa Tierra Media que construyó Tolkien hace más de medio siglo. Siempre había tenido la espinita clavada de leer los libros, y ahora por fin puedo decir que lo he hecho. Y la experiencia ha sido fabulosa. Si bien, es cierto que Tolkien hace gala de una prosa en ocasiones muy abundante en cuanto a descripciones, y puede que eso ralentice el curso de la narración, como también puede que lo haga el no intercalar capítulos de unos y otros a mitad de la aventura. Y sus personajes, aunque carismáticos a su manera, muchas veces no llegan a salir más allá del arquetipo al que corresponden, y puede que le falten más aristas, sobre todo si los comparamos con lo que ha llegado a hacer la fantasía en años venideros (solo hace falta fijarse en la obra de Martin, de Sapkowski, o de Rothfuss).

Pero al César lo que es del César, nadie puede arrebatarle a Tolkien lo genial de esta maravilla. Lo que supuso para la literatura fantástica, y lo mucho que ha influido y sigue influyendo. Uno no puede no emocionarse cuando lee escenas tan épicas, batallas, sufrimientos, luchas internas, y demás, a lo largo de una trilogía increíble que nunca decae y que en su día debió sorprender como pocas cosas a propios y extraños. El legado de Tolkien todavía perdura, y perdurará por mucho, no me cabe la menor duda, pues de sus manos surgió la más emblemática historia de fantasía medieval jamás escrita.


Estas han sido mis lecturas favoritas de este año.

¿Cuáles han sido las vuestras?
Felices fiestas y… ¡feliz 2018!

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