BELLEZA

El renacido es una de mis películas favoritas. Lo es desde que la vi por primera vez en el cine en su día de estreno. Fue un alucine total, un espectáculo para los sentidos (sobre todo para la vista), y no pude dejar de sentir una fascinación absoluta durante todo su metraje. Iñárritu propone aquí una experiencia visceral, una historia de venganza y supervivencia extrema que te atrapa en el asiento y te ahoga con la impresionante fotografía de Emmanuel Lubezki (quizá el Óscar más merecido de la historia), una banda sonora entre ambiental y primitiva, y unas interpretaciones llenas de energía.

Pocas películas poseen unos escenarios tan bonitos como los de esta cinta. Es algo que entra por los ojos desde el segundo uno. Y no solo los paisajes naturales brillan, sino también los encuadres, los movimientos de cámara y el ritmo. Hace unos meses le dediqué un vídeo a Silencio, la película de Martin Scorsese, porque me había llamado mucho la atención en ella el uso de los sonidos. En este caso, es obvio que de El renacido lo que más me llama la atención es su cuidada puesta en escena, sus increíbles tomas. Al recordarla hace poco, me entraron ganas de hacer un vídeo semejante, un vídeo que simplemente recoja algunas de las imágenes más bonitas e impactantes del filme de Iñárritu. Y finalmente así lo he hecho. Como con el vídeo de Silencio, os aviso de que esto no es algo habitual en mi contenido, se sale de lo común. Es más un pequeño homenaje, un acercamiento detallista para disfrutar con los sentidos y para que sean las imágenes las que hablen por sí solas.

Así que… creo que ya está todo dicho. Espero que lo disfrutéis.

[Belleza]
(Vídeo detalle)


¿Qué opináis vosotros de esta fascinante película?

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La belleza en The Witcher 3: Wild Hunt

Ciri - The Witcher 3Hacía mucho tiempo que un juego no me enamoraba tanto con su belleza. Largo tiempo ha pasado desde la última vez, pues el último en ocupar este preciado lugar en mi corazón lo jugué hace ya cinco años. Sí, mucho tiempo ha pasado desde que Rockstar me enamoró con Red Dead Redemption. Y ahora, después de tanto, ha llegado CD Projekt RED con The Witcher 3: Wild Hunt para encontrar su hueco en mi memoria. Tras dos semanas y media de viaje con él, no puedo más que afirmar que lo han encontrado pero bien.

Para entender la belleza en el mundo de los videojuegos hay que estar hecho de algo especial. No todos pueden verla, y mucho menos, crearla. Por eso juegos así no abundan. Pocos juegos me han marcado en mi vida como para pegarse en mi recuerdo para el resto de ella. Si echo la vista atrás hoy día, quizá me encuentro con clásicos como Banjo-Kazooie, de la mítica Nintendo 64. Un poco menos lejos en el tiempo puede que también esté The Legend of Zelda: Wind Waker. Pero es posible que con ellos jueguen los factores de la nostalgia y la inocencia de la infancia. Sin embargo, cuando he ido creciendo, y mi etapa con los videojuegos se ha hecho más madura para poder así comprender lo que aparecía ante mis ojos, me he ido dando cuenta de esa belleza que muy pocos juegos pueden transmitir. Más allá de la mecánica, del entretenimiento, del juego en sí mismo…

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