Caleb, algún día te caerás / Micro relato

Es una soleada tarde de otoño y los pies de Caleb penden de la rama de un árbol, balanceándose de aquí para allá con parsimonia. Hojas muertas se precipitan hacia abajo, y siempre alguna juguetona intenta aferrarse al cuerpo del pequeño Caleb, sin lograrlo.

Los ojos del chico contemplan con añoranza los rayos de sol filtrándose entre las robustas ramas y cómo su hermana juega allí cerca en el césped del suelo. Todo en este hermoso día le hace recordar su fatídica caída.

—Emmeline —pronuncia Caleb entristecido—, hermanita, ojalá estuviese vivo todavía para poder seguir jugando contigo.

© Daniel González Pérez


Este micro relato resultó finalista del II certamen de microrrelatos de terror de la editorial Círculo Rojo, y forma parte de la antología Micro Terror II, publicada en abril de 2018 en colaboración con Obra Social La Caixa y con prólogo del escritor Javier Pérez Campos. Si estás interesado en adquirir un ejemplar del libro, en el que participan hasta 120 autores, puedes hacerlo desde la web oficial de la editorial (todos los beneficios son destinados a fines solidarios).

Enlace de compra: 
http://editorialcirculorojo.com/micro-terror-ii-certamen-de-microrrelatos/

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Tengo un problema para poner título a mis escritos

Tengo un problema para poner título a mis escritos

Llevo algún tiempo queriendo compartir esta desilusión con vosotros, lectores del blog. Sé que no estoy solo en esto, sé que no puedo ser el único. En serio, si hay algún escritor en la sala que comparta mi problema, que alce la voz y lo diga abiertamente. Animaos, formaremos un club y habrá premios para todos y esas cosas. Va, ya, en serio. Me confieso; tengo un problema para poner título a mis escritos. Un doloroso, frustrante e incómodo problema que me persigue allá a lo que mi cabeza y mis dedos escriban.

¿Qué por qué lo sé? Bueno, quizás porque hay una especie de sensación en mi interior que me molesta contínuamente cuando escribo. Más bien una sensación con vocecita que dice: «¡Eh! ¿Has pensado ya un título para esto?» «¡Eh! ¿Cómo vas a nombrar a este nuevo libro?» «¡Eh! ¿Seguro que ese título es bueno, te convence, transmite la esencia de lo que has escrito, llamará la atención? ¿Me estás escuchando? ¿Es realmente bueno? ¿Seguro? ¿Por qué no piensas un centenar de títulos más? Solo por si acaso, eh, quizá deberías darle una vuelta más, a ver si se te ocurre algo decente, inútil». Y en ese momento es cuando deseo coger una pistola entre mis manos para poder hacer callar a esa voz de mi cabeza de un jodida vez.

Veréis, ¿os acordáis de que hace unos meses dije aquí en el blog que había terminado mi segunda novela y que empezaba a corregirla? ¿Sí? Y, ¿os acordáis también que hasta tuve el valor para desvelar el título e incluso subir un par de fotos? Ejem… sí, pues tiene gracia. Esto… Que nada… Que lo he cambiado. Que el libro ya no se va a llamar así. Ya no va a ser La conjuración del tiempo. ¿A que es gracioso? ¿No? ¿Nadie se ríe? ¿Nadie? (*Dani se acerca a la pistola y amartilla el percutor…*)

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Estático / Relato

Golconda - MagritteMirad, estoy quieto, ¿vale? El mundo parece estarlo conmigo en este preciso instante. Lo que quiero deciros, es que a veces es así. A veces hay que detenerlo todo un segundo. ¡Qué digo un segundo…! Mejor varios minutos. La aguja de mi tocadiscos imaginario está jugando a mi juego favorito. Nada de música. Y por favor, si vais a poner algo, que sea algo lento. Os lo digo en serio, paradlo todo. Paradlo hasta convertir vuestro mundo en una fotografía. Sí, en una fotografía. Si no sabéis de qué hablo es porque nunca os habéis parado a respirar ni a escuchar vuestras propias pulsaciones.

Uno… Dos… Tres… Respirad. Con los ojos cerrados podréis sentirlo mucho más. Mirad, no sé mucho de la vida y tampoco pretendo enseñaros nada a vosotros, que me miráis con esos ojos tan grandes y acusadores, pero quiero que os relajéis. Si no lo hacéis o no tenéis ningún interés en hacerlo ya podéis volver por donde habéis venido. Vale… Muy bien. Seguís aquí.

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Tiempos olvidados / Cortometraje

¿Qué harías cuando ya no queda nada, cuando se borra el sabor de lo dulce, cuando ya no se escuchan risas de niños, cuando desaparecen las historias, cuando todo se torna oscuro y todo se evapora, incluso las nubes…?

La vida a veces se corta, se resquebraja, y muchas veces el tiempo, con sus caprichos, es quien rompe esa línea. La vida a veces se oscurece, se apaga, se funde a negro más temprano de lo que esperamos. Pero siempre quedan los recuerdos. O mejor a veces.

Si los tuyos se desvanecieran, ¿en qué cueva te refugiarías?

Tiempos olvidados

Esta es la sinopsis de Tiempos olvidados, cortometraje ideado por la escritora Tamara Andrés (Amentalista, 2015), y dirigido por mi hermano, Adrián González. Hoy, mi intención, es haceros llegar esta pequeña pieza si es que todavía no la conocéis. Como yo no quería faltar a la cita, metí las narices en todo este asunto y al final los diseños publicitarios del corto son cosecha propia. Además también puedo afirmar con orgullo que ayudé durante un par de días de rodaje como Script (ganándome un preciado lugar en los créditos, jéh).

La idea de Tiempos olvidados surgió ya hace casi un año, cuando Tamara escribió la historia. Mi hermano por su parte, es un apasionado en esto de grabar cosas y, además, ha terminado hace nada sus estudios de producción audiovisual. Por si fuera poco, creó Gliese Audiovisual, un espacio propio en el que cubrir proyectos, así que el verano de 2014 parecía el momento perfecto para plasmar la idea de Tamara con una cámara. Después de que lo planeasen mucho, y tras conseguir estupendos actores (Miguel Condal y María Carrera, actores de Pinga Teatro) y localizaciones, se pusieron manos a la obra. Como dije antes, yo conseguí colarme por ahí para echar una mano. El corto fue rodado en diferentes lugares de los alrededores de Pontevedra, y poco a poco lo han ido presentado por la zona; Vigo, Bueu, Santiago de Compostela, la propia Pontevedra…

Ahora, después de casi un año, por fin está disponible en internet para disfrute de todos. Y claro, me he visto en la obligación de publicarlo en el blog. Son apenas 6 minutos que os pasarán fugaces como pasan a veces las horas en nuestra vida. Una bonita historia que os hará reflexionar sobre nuestra fragilidad y lo mucho que hay que disfrutar plenamente del tiempo que poseemos. Sin más, espero que os guste. Y por supuesto, que lo compartáis con la gente que queréis. Merece la pena.

Cómo se creó Pesadillas del Futuro

 Cómo se creó Pesadillas del Futuro

Muchos me han preguntado cuánto tiempo tardé en escribir Pesadillas del Futuro. De hecho, creo que es la pregunta que más se repite cuando hablo del libro, tan solo por detrás de: «¿Cómo se llama el libro?» y: «¿Cuántas páginas tiene?». Mi respuesta siempre es la misma: «Dos años, tardé dos años». Pero obviamente es una respuesta resumida. No fueron dos años justos, ni tampoco escribí durante dos años todos los días. El proceso de escribir un libro tiene muchas partes, más para un escritor novel que empieza sin saber muy bien hacia donde ir.

En 2011 me encontraba en una etapa un tanto rara para mí. Había terminado mis estudios secundarios y tenía la opción de estudiar lo que quisiese, pero no lo tenía del todo claro. Tenía muchísimas dudas. El verano se terminaba y me apunté a un ciclo que no era para mí. Pensé que podría estar bien, pero me di cuenta al poco de comenzar que eso no iba conmigo, así que lo dejé. El tiempo había pasado y me quedé sin poder entrar a ningún otro ciclo ni curso escolar. ¿Qué hacer? Intenté aprovechar el año y echar currículums para encontrar algún trabajo, pero sin éxito. Normal…

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