Fascinación por los psicópatas: ¿Por qué nos atraen los personajes malvados?

Los psicópatas y los villanos recorren la historia del cine desde prácticamente sus comienzos. Ahí han estado y ahí siguen, cada día más complejos y fascinantes, a mi modo de ver. Por ello, y porque últimamente he visto Mindhunter (y algunas pelis de género relacionadas), he querido dedicarles el último vídeo del año en el canal.

Un vídeo en el que trato de buscarle el sentido a esta fascinación que muchos sentimos cuando vemos en la pantalla a uno de estos personajes. Hannibal Lecter, Alex DeLarge, El Joker… Quizá porque hacen cosas que nosotros nunca haríamos, tal vez porque nos sorprende la vida que llevan o cómo actúan frente a los demás… Por el camino, además, también reflexiono un tanto sobre la figura de los protagonistas antagónicos, y lo mucho que tienen que ofrecer con sus personalidades grisáceas.

Si a vosotros también es un tema que os apasiona, no dudo que disfrutaréis el vídeo. Espero que sí. Que tengáis unas felices fiestas, y cuidado con las uvas (esas sí que son psicópatas, ¡muahaha!…)

[Fascinación por los psicópatas]


¿Para vosotros, qué personajes del cine
han sido los más representativos de la psicopatía?

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Reescribir el final de las series

Reescribir el final de las series

Siempre al llegar al final de una etapa de nuestras vidas, solo quedan los buenos momentos, aquellos que por más tiempo que pase, jamás se olvidan.

Ángel G. Márquez Fiscal

Quiero que tengáis esta frase en cuenta a partir de hoy. Quiero que seáis conscientes de la existencia de este hecho. Sí, porque es cierto, cuando una etapa termina, nos quedamos con los buenos momentos. Siempre, pase lo que pase. Y menos mal, porque si no hiciésemos eso, no sé dónde acabaríamos…

Es muy bonito que nos quedemos con lo bueno, cierto. Pero si pasan cosas malas, por mucho que queramos recordar solo lo bueno, siempre nos quedará esa espinita clavada de malos momentos. Y esto, como todo en la vida, se puede aplicar a muchos ámbitos. Lo que quiero decir es que esta misma filosofía quiero aplicarla a las series. Sí, a las series de televisión. Soy tan aficionado a ellas como a ver buen cine. Me encantan; de cualquier género, duración, ambientación… Si es buena, quiero verla. Y ya puedo decir que he visto un puñado de muy buenas series hasta la fecha. Por suerte, la televisión está viviendo una edad de oro desde que se estrenara allá por el año 1999 la valorada Los Soprano. Desde entonces, montones de buenas series han ido yendo y viniendo.

Ha habido series muy buenas y series muy malas. Pero, ¿qué pasa con esas series que empiezan siendo bestiales, y terminan por perder el rumbo e irse a pique? Esa clase de serie de la que te enamoras, esa que apuntas en tu lista de favoritas, y con el paso del tiempo, de las temporadas, e incluso de su final, te das cuenta que ya no valen nada, que perdieron por completo su esencia y su calidad. Entonces reflexionas y crees que has perdido el tiempo. Y (al menos para mí), siempre se repite una sensación. Un pensamiento; «podían haber terminado justo aquí, y la serie hubiese sido una maravilla». ¡Exacto! Muchas de estas series se alargan indebidamente y se matan a sí mismas. Y siempre hay un punto exacto en el que deberían haber culminado. Hoy quiero repasar/analizar cuatro ejemplos de series que podrían haber sido gloriosas, y terminaron por suicidarse con torpeza ellas solitas (y tranquilos, esta entrada está libre de spoilers).

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