Birdman o (la inesperada musicalidad de su batería)

Birdman o (la inesperada musicalidad de su batería)

Birdman, la gran ganadora de los Óscar 2015. El último gran éxito de Alejandro G. Inárritu. La gran crítica al mundo de Hollywood y los entresijos de los actores. Soy consciente de lo mucho que se habrá hablado ya de la cinta en internet. De hecho, yo mismo he visto ya bastantes artículos. Es una peli muy buena, muy interesante, y muy entretenida, el Óscar a mejor película es merecido (aunque me duele un poco que no se lo llevase Boyhood).

A primera vista, Birdman para mí era ya una perla que destacaba entre la multitud. ¿Por qué? Bueno, porque me enteré de que la peli estaba rodada en un falso plano secuencia toda ella, y, a mí me chilflan los planos secuencia. No lo negaré. No puedo evitarlo. Es algo que va más allá de mi razonamiento. Plano secuencia que veo, plano secuencia que disfruto al 100% como un niño pequeño, con la boca abierta y babeando (es solo una alegoría de lo mucho que me gustan, tranquilos). Así que la promesa de Birdman y su plano secuencia era suficiente para que pagase su entrada de cine. El caso es que ahí iba yo el pasado miércoles, con la ilusión de disfrutar de mis dos horitas de plano secuencia, y me encuentro, de pronto, con otra perla de la que no se ha hablado tanto en internet. ¿Qué pasa pues, con la banda sonora?

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