Harto de los videojuegos de mundo abierto / [Vídeo crítica]

Harto de los videojuegos de mundo abierto

Harto de los videojuegos de mundo abierto… esa es mi queja de hoy. ¡Y esta es la primera crítica en formato vídeo! Como ya sabéis, ahora que El abismo de las ideas tiene canal de YouTube estoy subiendo también allí contenidos nuevos y este asunto en concreto, el de los juegos de mundo abierto, es un tema que llevaba algún tiempo queriendo tratar.

De hecho, en principio esta iba a ser una entrada escrita, al menos ese era mi plan, pero ahora que tengo el canal he decidido lanzarme a hacerla en formato vídeo porque creo que puede quedar más dinámica y más ilustrativa a la hora de hablar de ciertos juegos. En fin, como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras, y en este caso son muchas imágenes. Así que no me enrollo más, os dejo con la vídeo crítica.

[Vídeo crítica]


Si os gusta, no olvidéis dejarme algún comentario, dar me gusta, y esas cositas… ¡Quiero saber si vosotros también estáis hartos como yo! Y por supuesto, acordaos de suscribiros al canal si todavía no lo habéis hecho para estar al día de los próximos vídeos que llegarán.

¡Larga vida a los videojuegos de la vieja escuela!

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La belleza en The Witcher 3: Wild Hunt

Ciri - The Witcher 3Hacía mucho tiempo que un juego no me enamoraba tanto con su belleza. Largo tiempo ha pasado desde la última vez, pues el último en ocupar este preciado lugar en mi corazón lo jugué hace ya cinco años. Sí, mucho tiempo ha pasado desde que Rockstar me enamoró con Red Dead Redemption. Y ahora, después de tanto, ha llegado CD Projekt RED con The Witcher 3: Wild Hunt para encontrar su hueco en mi memoria. Tras dos semanas y media de viaje con él, no puedo más que afirmar que lo han encontrado pero bien.

Para entender la belleza en el mundo de los videojuegos hay que estar hecho de algo especial. No todos pueden verla, y mucho menos, crearla. Por eso juegos así no abundan. Pocos juegos me han marcado en mi vida como para pegarse en mi recuerdo para el resto de ella. Si echo la vista atrás hoy día, quizá me encuentro con clásicos como Banjo-Kazooie, de la mítica Nintendo 64. Un poco menos lejos en el tiempo puede que también esté The Legend of Zelda: Wind Waker. Pero es posible que con ellos jueguen los factores de la nostalgia y la inocencia de la infancia. Sin embargo, cuando he ido creciendo, y mi etapa con los videojuegos se ha hecho más madura para poder así comprender lo que aparecía ante mis ojos, me he ido dando cuenta de esa belleza que muy pocos juegos pueden transmitir. Más allá de la mecánica, del entretenimiento, del juego en sí mismo…

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