La playa está sobrevalorada

Si fuese esta sí estaría valorada.
Si fuese esta sí estaría valorada.

Es julio. Hace calor, el sol siempre está a tope en el cielo y anochece más tarde de las diez de la noche. El verano es el verano. No puedo negarlo. Pero sí puedo negar una afirmación muy predicada en estos tiempos. Y es que la playa… joder, la playa está sobrevalorada. Siempre que llega el verano acabo pensando en esto, y tenéis que perdonadme pero necesito desahogarme de alguna manera.

Sí, no me gusta la playa (lo remarco por si hay algún despistado en la sala. ¿Qué sala, si esto es internet? Bueno, ¿te quieres callar tú y me dejas seguir con mis mierdas? Gracias). No me gusta por variados asuntos que expondré a continuación, pero creo que, sobre todo, no me gusta porque a los demás les gusta. Ya, ya sé que parece un argumento muy hipster. «Ay, tío, paso de ir a la playa, que ahora es muy mainstream». A ver, no digo que sea así. Pero en parte sí lo es. Tampoco me gustan muchas otras cosas que a casi todo el mundo parecen gustar. Siempre voy bastante a contracorriente (Já, já, tiene gracia. ¿Lo pillas? Contra-corriente. Corriente. Corriente en la playa. Por el oleaje y eso… Venga, ya cierro la puerta al salir. ¿Qué puerta? Si esto es internet, gilipollas). El caso es que casi que me causa cierta repulsión que a todos les flipe y que en cuanto hace una pizca de calor, veeenga, todos a la playa. Puaj… qué cansino.

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