Mis canciones favoritas de Mogwai

Mis canciones favoritas de MogwaiHace ya muchos años, cuando era un chaval empezando su etapa de instituto y no tenía muy claras mis tendencias musicales, me dejaba guiar por las influencias de los más mayores, de mi hermano, o mi primo, o mis amigos. Un poco por efecto rebote empecé a escuchar grandes bandas icónicas de rock o heavy metal como Metallica, Iron Maiden, Red Hot Chili Peppers, System Of A Down, o Linkin Park. Pero no fue hasta que conocí a Mogwai, que mi mente se abrió a la experiencia de oír música que te transportase a otros lugares. Sí, todas esas bandas estaban bien para llenarse de energía, pero Mogwai era otra cosa totalmente diferente. Era un viaje, un recorrido, una burbuja en la que entrabas y ya no podías salir. Y si salias, ya no eras el mismo de antes.

Así fue como conocí el post-rock. Ese género musical que tantas cosas ha aportado a mi vida y a mi personalidad. Me enamoré del post-rock, y Mogwai fue el culpable de ello. Porque un día, sin recordar ya cómo, los encontré de alguna forma. Su música llegó a mí. Encontré en ellos todo un abanico de posibilidades musicales que hasta entonces desconocía, y me lancé de cabeza a ese selecto grupo de gente que ama el post-rock y lo siente y lo vive en sus entrañas con una devoción ferviente. Por eso hoy quiero hablaros de ellos y hacer un repaso a las que, bajo mi humilde punto de vista, me parecen las mejores canciones de toda su carrera.

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Tengo un problema para poner título a mis escritos

Tengo un problema para poner título a mis escritos

Llevo algún tiempo queriendo compartir esta desilusión con vosotros, lectores del blog. Sé que no estoy solo en esto, sé que no puedo ser el único. En serio, si hay algún escritor en la sala que comparta mi problema, que alce la voz y lo diga abiertamente. Animaos, formaremos un club y habrá premios para todos y esas cosas. Va, ya, en serio. Me confieso; tengo un problema para poner título a mis escritos. Un doloroso, frustrante e incómodo problema que me persigue allá a lo que mi cabeza y mis dedos escriban.

¿Qué por qué lo sé? Bueno, quizás porque hay una especie de sensación en mi interior que me molesta contínuamente cuando escribo. Más bien una sensación con vocecita que dice: «¡Eh! ¿Has pensado ya un título para esto?» «¡Eh! ¿Cómo vas a nombrar a este nuevo libro?» «¡Eh! ¿Seguro que ese título es bueno, te convence, transmite la esencia de lo que has escrito, llamará la atención? ¿Me estás escuchando? ¿Es realmente bueno? ¿Seguro? ¿Por qué no piensas un centenar de títulos más? Solo por si acaso, eh, quizá deberías darle una vuelta más, a ver si se te ocurre algo decente, inútil». Y en ese momento es cuando deseo coger una pistola entre mis manos para poder hacer callar a esa voz de mi cabeza de un jodida vez.

Veréis, ¿os acordáis de que hace unos meses dije aquí en el blog que había terminado mi segunda novela y que empezaba a corregirla? ¿Sí? Y, ¿os acordáis también que hasta tuve el valor para desvelar el título e incluso subir un par de fotos? Ejem… sí, pues tiene gracia. Esto… Que nada… Que lo he cambiado. Que el libro ya no se va a llamar así. Ya no va a ser La conjuración del tiempo. ¿A que es gracioso? ¿No? ¿Nadie se ríe? ¿Nadie? (*Dani se acerca a la pistola y amartilla el percutor…*)

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