La forma perfecta de ver Toy Story

En España estamos a menos de dos semanas de que se estrene la nueva peli de Pixar; Del revés (17 de julio), lo que hace recordarme otras cintas del famoso estudio de animación. Me encanta Pixar, es de mis estudios favoritos, y ya no solo dentro del ámbito de la animación. Me mola tanto que de hecho hice en su día un artículo en La piedra de Sísifo contando una interesante teoría que la gente de internet ha ido fabricando acerca de cómo todas sus pelis están conectadas entre sí.

Toy_StoryPero hoy quiero centrarme en solo unas cintas en particular del estudio. Precisamente la que lo originó todo. La saga que seguramente más beneficio y reconocimiento mundial les ha dado. Hablo de Toy Story. La estupenda historia de los juguetes que poseen vida propia. Toy Story me ha marcado mucho en mi vida. Empezando porque es de las primeras películas de animación que recuerdo (aunque creo que la primera que vi fue Bichos). Siguiendo con que la idea que propone, que los juguetes están vivos y sienten, era algo que de pequeño me fascinó muchísimo. Tanto que así lo creía. Y miraba mis juguetes y los consideraba seres vivos, no cosas inertes. Y claro, fantaseaba con que ellos vivían aventuras cuando yo no miraba.

Toy Story es una completa maravilla. Bueno, casi todo lo que salga de las manos de Pixar es una obra de arte. Siempre que pienso en el futuro, y en si algún día tendré hijos, una de las cosas que más me emocionan, es imaginarme enseñándoles las películas del estudio. Películas con las que yo, y tantos otros, hemos crecido. Y que por mucho tiempo que pase, siempre serán preciosas. No hace falta que diga por lo que Pixar es grande. Todos lo sabemos. Son capaces de crear historias que entiendan los niños, con las que estos puedan disfrutar, pero al mismo tiempo alcanzar a los adultos y mandar un mensaje muy potente.

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Patrick Rothfuss, el genio trabajando

El genio trabajando
El genio trabajando

Abres internet como cualquier otro día, navegas distraidamente y, por cualquier casualidad del mundo, te encuentras con mi blog. «Ops, ¿qué es esto?», te preguntas, al observar una entrada con una fotografía muy curiosa. Ahí está, un hombre. Un hombre junto a su caos. Mirada turbada, gesto relajado. Qué porte tan elegante, en realidad, nadie diría que hay que ponerse así de raudo para una fotografía tan casual. Enfrente del hombre, un escritorio lleno de hojas y apuntes. Un teclado que aparenta ser de un ordenador ya bastante anticuado. Detrás de él, cientos y cientos de más hojas de papel. Más apuntes, más versiones, más trabajo…

Ahí lo tenéis, amigos, Patrick Rothfuss, el genio trabajando.

Hace exactamente dos días que he terminado de leer El temor de un hombre sabio. La segunda entrega de la trilogía Crónica del Asesino de Reyes que Rothfuss lleva escribiendo desde hace tantos años. La saga, todo hay que decirlo, que lo ha lanzado a la fama mundial. Entonces, no es de extrañar que por internet corran fotos de él en su pequeño lugar de trabajo. A estas alturas, todos los fans quieren que termine cuanto antes la tercera parte, y algunos, como yo, sienten curiosidad por saber cómo trabaja esa mente tan imaginativa.

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