Lluvia de verano

La elegancia del erizo es un libro de Muriel Barbery publicado en 2006 en Francia con muchísimo éxito, llegando a vender más de un millón de copias y manteniéndose treinta semanas en el número uno de ventas. Recientemente he tenido el gusto de poder leerlo, y durante el acto, me encontré con uno de esos pequeños fragmentos tan geniales que a veces nos dejan los libros por el camino (y ojo, porque tiene más). En realidad puede parecer una tontería, pero a mí me gustó mucho, por lo que me ha apetecido compartirlo aquí con vosotros en el blog. Además, así os doy a conocer la novela, la cual por supuesto os recomiendo. Muy entretenida y con algunas reflexiones sobre la vida de lo más curiosas.

Este extracto del libro que comparto, está sacado del capítulo titulado «Un nuevo corazón», y trata sobre la lluvia en verano y esas sensaciones que arrastra consigo cuando llega (supongo que a mí me llegó tanto porque en parte también lo veo como la autora, y porque la lluvia me encanta). Espero que lo disfrutéis.

Lluvia de veranoRecuerdo esa lluvia de verano.
Día tras día, recorremos nuestra vida como quien recorre un pasillo.
[…]
Y entonces, lluvia de verano. ¿Saben lo que es la lluvia de verano?
Primero la belleza pura horadando el cielo de verano, ese temor respetuoso que se apodera del corazón, sentirse uno tan irrisorio en el centro mismo de lo sublime, tan frágil y tan pleno de la majestuosidad de las cosas, atónito, cautivado, embelesado por la magnificencia del mundo.
Luego, recorrer un pasillo y, de pronto, penetrar en una cámara de luz. Otra dimensión, certezas recién formadas. El cuerpo deja de ser ganga, el espíritu habita las nubes, la fuerza del agua es suya, se anuncian días felices, en un renacer.
Después, como a veces el llanto, cuando es rotundo, fuerte y solidario, deja tras de sí un gran espacio lavado de discordias, la lluvia, en verano, barriendo el polvo inmóvil, crea en las almas de los seres una suerte de hálito sin fin.
Así, ciertas lluvias de verano se anclan en nosotros como un nuevo corazón que late al unísono del otro.

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Verano con Mad Men

Mad MenEste año ha sido el último para la serie de televisión Mad Men. Tras siete temporadas en antena, la ficción de AMC se despidió el pasado mes de mayo de todos con su último capítulo. Sin embargo, yo todavía estoy lejos de verlo (aunque cada vez menos). Me pasó algo muy curioso con Mad Men, os lo contaré; hace dos años, si no recuerdo mal, en el verano de 2013, comencé a verla. Era una serie con muy buena crítica y de alto reconocimiento, así que me animé a ello. En eso estuve hasta llegar a la recta final de la segunda temporada, precisamente me quedé en La yet set (2×11). Y… hasta ahí. No recuerdo por qué ni qué hizo que dejase de verla, pero la dejé.

Esto de dejar series a medias no me es novedad. A veces me ocurre. A todos os habrá pasado. No es que quieras dejarla, pero algo pasa en tu cabeza para que la dejes aparcada (ojo, aparcada). Me sucedió lo mismo, hará también un verano, con A dos metros bajo tierra. Con ella tuve igualmente un visionado regular. Primero me vi dos temporadas, luego llegué hasta la mitad de la cuarta, y más tarde, casi un año después, conseguí terminarla. Pero a pesar de eso, oye, ahora es de mis series favoritas.

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La playa está sobrevalorada

Si fuese esta sí estaría valorada.
Si fuese esta sí estaría valorada.

Es julio. Hace calor, el sol siempre está a tope en el cielo y anochece más tarde de las diez de la noche. El verano es el verano. No puedo negarlo. Pero sí puedo negar una afirmación muy predicada en estos tiempos. Y es que la playa… joder, la playa está sobrevalorada. Siempre que llega el verano acabo pensando en esto, y tenéis que perdonadme pero necesito desahogarme de alguna manera.

Sí, no me gusta la playa (lo remarco por si hay algún despistado en la sala. ¿Qué sala, si esto es internet? Bueno, ¿te quieres callar tú y me dejas seguir con mis mierdas? Gracias). No me gusta por variados asuntos que expondré a continuación, pero creo que, sobre todo, no me gusta porque a los demás les gusta. Ya, ya sé que parece un argumento muy hipster. «Ay, tío, paso de ir a la playa, que ahora es muy mainstream». A ver, no digo que sea así. Pero en parte sí lo es. Tampoco me gustan muchas otras cosas que a casi todo el mundo parecen gustar. Siempre voy bastante a contracorriente (Já, já, tiene gracia. ¿Lo pillas? Contra-corriente. Corriente. Corriente en la playa. Por el oleaje y eso… Venga, ya cierro la puerta al salir. ¿Qué puerta? Si esto es internet, gilipollas). El caso es que casi que me causa cierta repulsión que a todos les flipe y que en cuanto hace una pizca de calor, veeenga, todos a la playa. Puaj… qué cansino.

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Mis lecturas del verano / 2014

Mis lecturas del verano - 2014

El verano, normalmente, es una buena temporada para leer libros. Hay más tiempo libre, la gente aprovecha para darle un empujón a su lista de lecturas pendientes… Hoy me apetecía hacer un repaso de los libros que he leído este verano. No han sido muchos, tan solo cinco, pero algo es algo. Y para hacerlo más divertido, he decidido ordenar la lista de menos a más. Es decir, el número uno, será el que más me ha gustado. ¡Empecemos!

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