¿Por qué Leonardo DiCaprio debería ganar el Oscar este año?

Por qué Leonardo DiCaprio debería ganar el Oscar este año
Arte original by PVersus (deviantart)

Es la gran polémica del cine en los últimos tiempos. El debate más hablado. El blanco de las burlas y los chistes en internet. ¿Por qué DiCaprio todavía no tiene un Oscar? 4 nominaciones van ya que se le escapan delante de sus narices. Parece una broma de mal gusto o un ignorado por la Academia de cine de Hollywood. ¿Qué más tiene que hacer para recibir una estatuilla el pobre de Leo? Lo hemos visto morir congelado en el océano, lo hemos visto siendo un atormentado aviador, un ladrón de ideas dentro de sueños, un esclavizador de negros, un multimillonario enloquecido, un cazador cazado… Y este año vuelve a optar (por quinta vez en su carrera) a un Oscar. ¿Lo conseguirá?

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El maltrato a los hombres existe (y nadie les defiende)

Violencia al hombre

Soy consciente de que abriendo este tema en el blog, con esta entrada, me estoy metiendo quizás en un enredo importante. Sé también lo delicado que es este asunto y tampoco es que yo sea nadie para hablar de ello, pero bien es cierto que desde un tiempo a esta parte es algo sobre lo que he estado meditando detenidamente, y de una forma u otra es algo que me rodea y con lo que tengo ciertas discrepancias. Hoy quiero hablar del maltrato a los hombres (sí, porque este también existe). Y el principal motivo para querer hablar de ello es, precisamente, que casi no se habla de ello.

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Triste figura / Relato

 

Triste figuraDíganme, ¿han estado ustedes alguna vez en un incendio? Resulta sumamente espectacular. Siempre he encontrado en las llamas del fuego algo cautivador y hermoso al mismo tiempo. ¿Han estado? Es gracioso porque, ustedes los humanos, suelen jugar a ese juego en el que piensan qué cosas salvarían de las llamas antes de huir de sus hogares. Yo también he meditado sobre ello. ¿Qué habría salvado yo aquella noche?

La verdad, no poseo nada de gran valor. El señor Toole, como buen dueño mío que era, hizo honor a esos valores de las personas ancianas cascarrabias. Es muy conservador. Nunca me dejó tener… bueno, cosas. Ya saben. Pero de haber podido salvar algo, creo sinceramente que me habría llevado conmigo esas figuritas de porcelana japonesas tan bonitas que la nieta del señor Toole me regaló una vez. Por supuesto, no eran propiedad mía realmente, sino de mi dueño, pero me gustaba fantasear con que eran mías. En fin…

Si me preguntan, supongo que todo empezó aquel día en el que resbalé a causa del agua del grifo que se dejó abierto el señor Toole sin darse cuenta. En mi caída, mi cabeza se golpeó contra el suelo, y, jamás dije nada, pero sé que fue en aquel instante. Lo sé. Desde entonces, algo se movió en mis mecanismos internos, y no puedo negar que mi existencia se tornó gris. Lo asumo, quería huir. Ansiaba ser libre por encima de todas las cosas. Pero las leyes son las leyes y una inteligencia artificial mayordomo tiene que obedecer, así que fui exactamente lo que ustedes esperan de nosotros que seamos; un ser inteligente. No podía irme así por las buenas y dejar al pobre y anciano señor Toole solo. Es muy cabezota, sí, pero en el fondo no es mala persona. Y además es un ser de costumbres. Ustedes, los humanos, suelen serlo con frecuencia. El señor Toole baja al bar de la esquina todos los domingos a jugar una partida de cartas con sus otros amigos jubilados. Supuse que ese era el momento ideal porque bueno, él estaba fuera por costumbre un par de horas. Otra característica del señor Toole es que es muy olvidadizo. Y cada año más, me temo. De su tarjeta de crédito aparté con paciencia un poco de dinero cada mes, poquito a poco, sin que se percatase de tal acto. Con lo que conseguí recaudar en cuatro años, pude al fin comprar una réplica de mí mismo por internet. Enviaron el paquete a casa y lo escondí sin que el señor Toole lo supiese.

Y ya ven, el resto de la historia la conocen muy bien; incendié el piso haciéndoles creer a todos los bomberos que había sido un incidente por una tetera de café mal apagada. Dejé mi réplica allí dentro, para que confundiesen ese cuerpo con el mío, y así poder huir libre. Pero claro… Ustedes y sus chips… Ustedes y su tecnología. Yo nunca quise esto. Se lo digo de verdad, agentes. Jamás pedí ser creado y ahora que he tomado consciencia de mi verdadero ser, me atormento por quien soy. Después de mucho tiempo aquí, esperando mi sentencia, he llegado a la conclusión de que ustedes, los humanos, son despreciables. Les odio. Así que sí, esto es lo que les aconsejo; mátenme y acaben de una vez por todas con esto. Háganlo rápido o juro que de algún modo me liberaré de estas cadenas y los mataré a todos. Mírenme a los ojos. Lo juro de verdad.

© Daniel González Pérez

Relato seleccionado para formar parte del libro antología “Bajo la piel” del I concurso de relatos de ciencia ficción convocado por Carpa de Sueños y publicado a través de Amazon en dos volúmenes el 30 de septiembre de 2015.

Frustraciones videojueguiles (V)

Frustraciones videojueguiles (V)

Año nuevo, nueva frustración videojueguil. ¡Y ya vamos por la número cinco! (recordad que en la etiqueta están todas) La de hoy es una anécdota bastante peculiar. Digamos que incluso no llega a ser del todo una frustración… Me explicaré más adelante. En fin, ¿de qué juego va esta vez? Pues de uno muy recordado en la época de la PlayStation 2, cuando la saga Need for Speed rozaba un gran nivel de calidad y la fiebre por el motor y el tunning estaban en apogeo. Hoy vamos a hablar, por supuesto, de Need for Speed: Most Wanted. ¿Te apuntas?


Most Wanted: El intento fallido. La victoria tardía.

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.

— Mahatma Gandhi

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