La MUERTE de la FRANQUICIA | Prince of Persia: Las Dos Coronas

¡Finalizamos mi pequeño documental sobre la saga de Prince of Persia y su trilogía de Las Arenas del Tiempo!

Tras las dos obras previas, nos quedaba por echar un vistazo al cierre de la mítica trilogía, un clímax que estuvo rodeado de ciertos problemas y que finalmente llevó por título Las Dos Coronas. Un juego que supo aunar todo lo que habían hecho bien sus predecesores y cerrar la historia del príncipe con gracia.

Además, en este tercer vídeo repasamos también los últimos juegos que Ubisoft nos dejó de Prince of Persia antes de que la franquicia quedase relegada al olvido…

– [Prince of Persia] –
Las Dos Coronas


¿Qué os parece este cierre de la mítica trilogía?

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Un JUEGO ÚNICO | Prince of Persia: El Alma del Guerrero

¡Seguimos con mi repaso a la trilogía de Las Arenas del Tiempo de Prince of Persia!

El curso natural de las cosas nos lleva hasta la secuela de las aventuras del príncipe: El Alma del Guerrero, una obra que no titubeó a la hora de explorar rincones mucho más oscuros y siniestros. Este fue un título que en su día me hizo ver con otros ojos el mundo de los videojuegos. Su enfoque maduro y adulto fue un giro de inflexión dentro de la saga, uno tan marcado que podríamos decir sin temor a equivocarnos que fue de los cambios de rumbo más drásticos que se recuerdan en la industria.

El Alma del Guerrero guardaba muchas novedades y sorpresas en su interior. Llegó en el año 2004, y aquellos que pudimos jugarlo y disfrutarlo todavía a día de hoy no lo hemos olvidado. Existen muchos motivos para que sea una aventura tan memorable y, por ello, os invito a que veáis el vídeo para descubrir porqué esto es así.

– [Prince of Persia] –
El Alma del Guerrero


¿Qué os parece a vosotros esta secuela tan emblemática?

La ÉPOCA DORADA de Ubisoft | Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo

Cuando hace ya algo más de tres años me cree mi canal de YouTube para El abismo de las ideas, uno de los proyectos que me rondaba por la cabeza era el de abordar la realización de un análisis especial dedicado a una de las trilogías más maravillosas que he tenido el placer de jugar: Las Arenas del Tiempo, de Prince of Persia. Como digo, esa idea siempre estuvo ahí, pero la iba relegando pues no me sentía preparado para llevarla a cabo. Quería rendirle un tributo por todo lo alto, y para ello necesitaba comprometerme y mimar el proyecto.

Hoy por fin puedo sacarlo a la luz. He estado trabajando en ello durante más de un mes, he rejugado los títulos, me he documentado a fondo, he redactado miles de palabras y editado cientos de clips… Todo para traeros este ensayo/análisis/documental sobre la trilogía de Las Arenas del Tiempo de Ubisoft (y en general, de la saga Prince of Persia).

Este es el primero de tres vídeos, uno para cada juego de la trilogía. Enrollarme más sería innecesario. Como siempre, es mejor que el vídeo hable por sí solo. Espero, de veras, que os guste. Tanto si guardáis un grato recuerdo de estos juegos, como si nunca los llegasteis a catar. Le he puesto todo mi esfuerzo y pasión.

– [Prince of Persia] –
Las Arenas del Tiempo


¿Habéis jugado Las Arenas del Tiempo? ¿Qué opináis de esta saga?

La épica de un Torneo Medieval | #HaiFeiraFranca 2016

la-epica-de-un-torneo-medieval-hairfeirafranca-2016

Como no podía ser de otra forma, este año he vuelto a repetir la emocionante experiencia de visitar la Feria Franca (o Feira Franca para nosotros) de Pontevedra. Espectáculos, exhibiciones, torneos, animales, comidas, disfraces de época, todo más y mejor para una fiesta que, de tantas actividades que propone y gente que acoge, ya se está pensando en ampliar de duración (y hasta consigue ser trending topic con #HaiFeiraFranca).

Pero, ¿y qué tal este año mi experiencia comparada con la euforia del año pasado? Bien, pues preparaos que aquí llega mi crónica (bastante movidita) cargada de momentos geniales. Demos un repaso…

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La euforia de un torneo épico medieval

La euforia de un torneo medieval
Fotografías de Cristina Saiz

Son cerca de las siete y media pasadas de la tarde. Es un día soleado de principios de septiembre y de vez en cuando sopla un agradable viento. Es la primera vez que visito más o menos en serio la Feria Franca de mi ciudad. Poseo algún recuerdo vago de mi infancia junto a mis padres, dando paseos por los recintos y calles, pero esto es diferente. Agarro de la mano a una chica muy especial y los dos nos sonreímos emocionados porque nos encaminamos a visualizar, con nuestros propios ojos en vivo y en directo, un torneo épico medieval de caballeros. Hemos estado dando unas cuantas vueltas viendo cómo la gente se ha disfrazado de época, hemos visto cómo algunos arqueros practicaban puntería, también a algunas niñas que calentaban músculos girando y danzando, nos hemos empapado del ambiente y, del olor, un olor a comidas y humo…

Pero van a ser las ocho de la tarde. Y a las ocho empieza el torneo. Insisto en que deberíamos ir con tiempo, porque preveo una avalancha de gente (y a mí no me gustan las avalanchas de gente). Así que echamos de nuevo a andar. De camino, más personas corretean calle abajo en manada. «Van a la plaza de toros», pienso con certeza. Apuramos el paso. Enseguida vemos la plaza al fondo, y dos colas considerables de gente amontonándose. Nunca he entrado en la plaza de toros de mi ciudad (ni falta que me ha hecho, pues el único buen uso que se le ha dado en toda su existencia sea, posiblemente, el del espectáculo que voy a ver en breves), así que estoy más nervioso que de costumbre por todo lo que está pasando a mi alrededor.

Nos colocamos en una de las colas (la que veo menos abarrotada). La multitud está entrando y en cierto momento hasta logro ver que dentro de la plaza ya hay mucha gente. Nos morimos de nervios. «¿Y si no entramos porque se llena antes de llegar a la puerta?» Comienzo a hacer bromas para calmar los nervios, pero ni así. «¿Te imaginas que sobrevuela Daenerys Targaryen la plaza de toros con uno de sus dragones? Eso sí que sería la hostia». Pasan los minutos. La cola avanza. Por fin parece que llegamos. Los guardias nos dan paso «¡Dios, sí!» Entramos en un pasillo claroscuro. La gente sube unas escaleras interiores. No tengo ni idea de a dónde ir, así que lo sensato parece seguir a la muchedumbre. Lo mejor es ese bullicio impresionante que resuena desde el interior de la plaza y se cuela por todas partes. Más de 7.000 gargantas vociferando de emoción.

Salir del pasillo a la claridad solar del palco de gradas me acelera el corazón. Allí hay más cuerpos y cabezas de las que puedo ver o contar. Gente, gente por todos lados. Busco con la mirada desesperada dos asientos libres, por algún lado tiene que haber… Finalmente, allí, en la lejanía. «Vamos, antes de que los coja cualquier otro. Sígueme». Llegamos. Por los pelos. Estoy tan nervioso que ni siquiera tengo la cortesía de preguntar si están o no ocupados. Da igual. Mataría por esos jodidos asientos. Casi son ya las ocho de la tarde. La plaza está a reventar de gente. Todos se mueren de ganas porque empiece. Algunos intentan crear una ola, y lo consiguen. Aparecen unos músicos sobre el terreno de la plaza que animan aún más el jolgorio. Y un poco más tarde, un bufón sale al trote en un caballo de palo, el espectáculo empieza. Voy a disfrutar como un niño de la hora que tengo por delante.

Los caballeros en una de las pruebas

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